29.11.07

De todas maneras

Llevar una vida normal, con muchas ocupaciones y organización de horarios y trayectos es agotador.
De todas maneras me da placer.

Martes, miércoles y jueves. Viajes a Capital por distintas cosas y varias de las mismas. Mucho desplazamiento, pero la verdad es que el tren me gusta. Me encariñé con el San Martín. Es muy lumpen y lo hice mío. Definitivamente.
Me gusta pero me molestan los vendedores ambulantes y los mangueros profesionales. Mucho me molestan. No me dejan concentrar en la lectura y pasan uno tras otro.
De todas maneras, me gusta viajar en tren.

Hoy cobro. Es posible que cometa un enorme desatino y me compre un cosito para escuchar mp3 y adiós a las interrupciones indeseadas. Pero no puedo leer y escuchar música al mismo tiempo. Y a mí en el tren me gusta leer. Leer, mirar por la ventanilla y pensar historias. Anotar en el cuadernito.
De todas maneras, tal vez me lo compre.

Mi compañero de asiento tiene uno. Casi todos tienen uno. Pero mi compañero de asiento no sólo escucha sino que también canta de la manera inaudible entrecortada del que no se da cuenta. No logro dilucidar qué es lo que escucha: mseeee morr tal vez tu maaaa que por que mmmmm todo dig maaaaa. Algo así. Siento curiosidad, pero más que eso, tengo ganas de pegarle un trompazo para que se calle y me deje leer.
De todas maneras, cierro el libro y me resigno una vez más.

Últimamente tengo demasiadas ganas de pegarle a gente. Ayer a una colombiana inepta y pedante —creo que no hay peor mixtura que la inoperancia con la soberbia— que no logró hacer una impresión en la que coincidieran las fases. Esta mañana un vecino hinchapelotas que no comprende —pese a que hace años que pasa consecutivamente un día a la semana ofreciendo miel—, que no consumo miel, que la miel me da asco, que detesto la miel, que lo odio a él.
De todas maneras, soy pacífica. Es raro que logre expresar mi violencia. Algunas veces pienso que necesito mi "día de furia". Ese día no llega y, además, creo que cada vez está más lejos.

¿Quiénes son los hijos de puta que marcan las tendencias? ¿De dónde provienen las modas veraniegas? ¿A qué cretino homicida del buen gusto se le ocurrió que el amarillo con el blanco y el negro, que el verde con el blanco y el negro son buenas combinaciones? ¿Qué desperdicio de mente puede creer que los estampados con flores grandotas son lindos?
¿Ningún ser criterioso y con un mínimo de amor al prójimo se da cuenta que las telas sintéticas son calurosísimas y olorosas? ¿Por qué las mujeres se visten todas iguales con esos esperpentos?
Propongo un boicot. Ni papa, ni zapallo, ni blusitas estampadas de nylon.
De todas maneras hay una remerita violeta que me conquista. Tiene botones hasta el ombligo. Es rarísima. Me encanta y vale 35 pesos

Con guita en el bolsillo soy un peligro. Teniendo en cuenta que es plata que ya está gastada desde hace una semana y tengo que devolver casi en su totalidad, me saco la idea del mp3 y cruzo a ver libros.
Los puesteros de Plaza Italia se zarpan. Libros usados a los mismos precios que nuevos. Nada descollante excepto uno de los vendedores. Le pregunto por Hector Miri y me mira con cara de ¿?. Ya sé, ya sé. Hay sólo cuatro personas en el mundo que lo conocemos.
De todas maneras, dos de ellas lo junan gracias a mí.

Le compro un diccionario de sinónimos para mi alumno. Creo que me estafa, pero si no lo hago ahora me olvidaré y será nunca y todos nuestros esfuerzos se irán a pique.
De todas maneras, una estafa más o menos no le hará gran cosa a mi economía.

Sigo recorriendo. La mayor parte de los libros son de autoayuda. Los únicos que están baratos son los de Rodolfo Walsh. Están todos, diferentes ediciones. Yo los tengo y me los sé de memoria, pero me muero por comprarlos para regalar.
De todas maneras no los compro y no me muero.

Hay varios libros de amigos y de gente que conozco. Pienso en el día en que mi libro esté acá y pase alguien y lo vea y piense: "El libro de Luc" y lo deje en su lugar.
De todas maneras dudo mucho que alguna vez mi libro esté acá. Ni en ningún otro lado. No creo que mi libro salga del pdf y la primer prueba de galera casera que hice ayer.

Entonces lo encuentro. Ahí está y me mira. Un libraco de 475 hojas (letra chiquita, lamentablemente para mis ojos) Narrativa breve completa, 30 mangos.
¿El libro o la remerita violeta? ¿El libro o la remerita violeta?
El libro, sin dudas.

En la parada del 15 veo a Robert Plant. Para corroborar si efectivamente es Robert Plant tarareo un cachito de Since i've been loving you.
Robert Plant ni se inmuta, así que es muy probable que no sea Robert Plant.
De todas maneras me enamoro de él durante el lapso de aproximadamente cinco minutos.

Sara Gallardo me acompaña en el regreso. Dice cosas así:

Detrás del gran rey cuelga un cuero pintado. Puede agitarse, es el viento. O no agitarse: la reina está escuchando. Los muertos por su orden cuento en mí. Los muertos por su brazo están en mí. Tontas las que lloran su juventud pasada: ignoran los secretos de la fermentación. Vean las borracheras bajo las estrellas: si el agua es para el día, para el dominio es el alcohol.
Alcohol es la vejez. Perdí los dientes, mi alimento es influir. Trenzo mis canas, ¿qué se trenza sin mí?
Tengo un anhelo sin embargo. Haría matar a esa muchacha. Y a su niño en sus brazos.

En el tren leo lo que Sara dice y pienso que nunca más volveré a escribir. Sigo leyendo y tengo ganas de llorar.
De todas maneras cuando llego a casa —tengo muchas cosas que hacer—, me siento frente a la hoja de Word en blanco y escribo esto. Las ganas de llorar pasaron, escucho a Casandra Wilson y ya no quiero asesinar a nadie.

archivado en: querido diario

25.11.07

Tutiplén en buen estado de conservación

Dedicado a Cholito, en su cumple

Alpargatas no

Los hospitales son, por lo general o de paredes blancas agrisadas o de empapelados con flores amarillas para las gentes que pierden vesículas, hijos y apéndices de mayor o menor alcurnia. No hay nada mejor para una convalecencia larga, que leer un gran libro.
Una vez leí uno.


Aguachinche de Mayo

Hay cuatro o cinco cosas que haría si me pagaran por hacerlo.
Me quedaré esperando a que me lluevan ofertas.


¡Ay... pero si yo sé bien lo que es tu vida!

En esta tierra nadie puede ser ferozmente feliz, a lo sumo se puede ser feliz a unos metros del nivel del mar, y no en todas partes el mar está al mismo nivel. Seguro que en Groenlandia todo aflora y abajo, en Usuahia, por poner un ejemplo caprichoso, la tierra se hunde. En Capri no sé que pasará, pero dicen que es un sitio muy romántico para andar en botecitos. Más que Venecia o el Parque de la Costa.
Y si amor y felicidad tienen una estrecha vinculación, entonces este razonamiento anterior es sumamente lógico.


Ingalls I

Hace algunas noches se cortó la luz. Tuvimos un hermoso y edificante momento familiar.


Acertijo

Hay tres habitaciones: A B y C
En la habitación A hay una pareja.
En la habitación B hay otra pareja.
En la habitación C no hay pareja.

¿A qué persona le corresponde la habitación C?


Zoo

La hoja dividida en dos arde por los cuatro costados de la tarde, las viejas miran televisión y acarician el gato de tanto en tanto.
Los gatos que se dividen en dos, son gatos siameses. Cuando se enamoran, de tanto en tanto, apagan la televisión y encienden Gimonte. Hay algunos que maullan en esquinas de sucursales de bancos de la nación, pero sus caricias son viejas y el remis no permite animales dentro.


Buscando a Wally

Sigo esperando al príncipe azul. Sé que está en alguna parte. Sé que está. Sé que está azul, sé que está muerto.


Ingalls II

Mi hija me ganó al tutifruti.
Y también al chinchón.
Mi hijo abandonó enseguida.
Claro, es varón.


El tema que nos compete

El amor es una tapa de cilindro soplada después de varias recalentadas. Si no le echás agüita al radiador y esperas que se enfríe, todos tus intentos serán inconducentes como la mierda. El agua es conductora. La mierda sólo es conducida hacia su destino, es decir, el agua. Y así es como todo fluye en círculos incorruptibles.

El amor es un círculo vicioso

El amor es un vicio.


Ingalls III

Siempre son hermosos, pero a la luz de la velas los vi perfectos.


Tendencias

Los hombres muy delgados o muy altos no tienen razón de ser. La importancia verdadera está en la fibra, los años, las desgracias y el tejido adiposo.
Sigo haciendo desear a montones de recolectores de basura, allí radica el secreto de mi éxito. Soy demasiado sensual y, a fin de cuentas, envejecer es una gran crueldad.


Como negra en baile

Cuando tenía siete años no estaba interesada por el sexo, o es que no me acuerdo.


Julio

Mientras tanto, espero que me inviten a jugar a la rayuela. Estar en el cielo crea adicción.


Zoo II

En Villa Gessel, los galgos todavía son negocio. Las carreras de galgos son divertidas, pero más lo son los relojes cucú. Uno puede pasarse la vida esperando al pajarito que sale cada media hora. En Carlos Paz, por ejemplo.
Mientras tanto pensar en todo lo inaprensible, conversar con el burro de plástico o dejar que el espíritu se aleje hacia un locutorio y llame por teléfono a un móvil que interfiere con tus deseos.
Ufar varias veces. Eso es lo verdaderamente importante. Eso, y el desafío de la blancura.


El tema que nos compete II

El amor es ahora Exit Music de Radiohead, canción que indefectiblemente me da ganas de llorar. Los sueños quieren cruzar la calle pero temen que los aplaste el escania del vecino que más te odia porque nunca podás tus árboles. Me dicen que la época de llorar pasó hace como 38 años, sin embargo, si me pinta el llanto, yo lo dejo.
Simples concepciones filosóficas del deber ser. De ahí todos los equívocos, entre otras cuestiones que uno no desea que sucedan, como por ejemplo, vivir tan lejos de todo.


Había una vez

Cuando los sapos se enamoran ven princesas por todas partes.

Cuando se enamoran las princesas no se dan cuenta porque están ocupadas en cuestiones de protocolo y ceremonial.

Cuando los ángeles se enamoran se desorientan ante la duda de ser homosexuales.

Cuando los ángeles vienen marchando, desconfiá.

archivado en: tutiplén vintage y dedicado con cariño

20.11.07

Going to California

A Lavi con respeto y devoción

Dos vidas en el día: Telma y Luis


Despiertan rondando el mediodía. Telma toma su upper pill, Luis su under pill. Desayunan suculento, se pintan la cara color esperanza y juntas planean un día de aventuras y emociones sin igual. A Luis la medicación tarda en hacerle efecto y se le ocurre ir a Parque Rivadavia a comprar discos de Frank Zappa y programas de disegno. A Telma, también la medicación tarda en hacerle efecto y nada la entusiasma.
Pasadas unas horas, cómodamente instaladas en los puffs, fumando sahumerios y sintiendo que el sol es un desperdicio de la naturaleza que no merecen, las unders y uppers comienzan a dar resultado.
Telma se inunda de frenesí y propone: —¡Vayamos a California!
Su neurosis depresiva fue atenuada con resultados altamente positivos.
—Dale —dice Luis con una motivación neutral, equilibrada por la medicina ingerida para combatir su manía compulsiva-obsesiva.
Telma se pone un sweater y una campera de cuero. Luis cambia su remera de los 101 dálmatas por un solerito, y las dos salen cantando esta bonita canción:



Telma y Luis esperan el tren que las llevará a California

En el andén opuesto al que ellas ocupan, hay un padre y su hija (según Telma), o una pareja (a juzgar por el agudo poder de observación de Luis). Él tiene aproximadamente 55 años (en eso coinciden las dos), ella no llega a 30.
Mientras discuten acerca de cuál de las dos está en el camino de la certeza, una señora, sentada en el banco del andén opuesto al que ellas ocupan, se hace la toilette. Comienza por una depilación "a mano" y continúa con la extracción de mucosidades varias utilizando, nuevamente, el método manual. Al lado de la señora hay un muchacho que se saca cera de la oreja y sin ningún tipo de disimulo, se mira el dedo meñique evaluando la cantidad cosechada cada una de las veces que lo hace, veces que son entre cinco y quince, aproximadamente.
En otro extremo del andén opuesto al que ellas ocupan, hay un tenista-ciclista exageradamente longilíneo. Mientras infla una de las ruedas de su bicicleta adopta una postura que tanto a Telma como a Luis les hace pensar obscenidades. Las dos ríen y debaten respecto a lo incómodos que resultan los hombres muy altos.
Minutos antes de que el tren arribe a la plataforma del andén opuesto al que ellas ocupan, el señor de unos 55 años aproximadamente, besa en la boca a la muchacha que no llega a 30.
Luis, feliz, mira a Telma con gesto de "¿viste?, tenía razón"
Telma, en lugar de reconocer su error y ejercer el necesario acto de humildad de estos casos, dice: —Eso no fue un beso, el papá le estaba oliendo la manteca de cacao.
Telma es muy terca.
Luis lo sabe, lo acepta, pero sonríe victoriosa.

Telma y Luis atraviesan Carupá

En el asiento opuesto al que ellas ocupan, hay un señor canoso de edad mediana del que Telma queda prendada inmediatamente.
—Fijate si tiene anillo, vos tenés mejor ángulo —le dice a Luis, quién jamás se fija si los señores llevan o no anillo y es tal vez esa la razón por la que ha sufrido más de un desengaño amoroso. A pesar de su agudo poder de observación posee una falta total de atención a los detalles importantes.
Luis trata de descubrir el posible anillo oculto tras una mochila, sin obtener resultados positivos.
Al lado del señor canoso y con posible anillo se encuentra un muchacho de estrato social humilde que escucha música en un mp3 y, sacándose el auricular correspondiente a la oreja derecha les pregunta: —¿Falta mucho pa’ Virreyes?
Telma mira el cartel del recorrido y le contesta que sí, que falta mucho y cuando quiere informarle respecto a la cantidad exacta de estaciones que faltan el muchacho ya se ha puesto nuevamente el auricular. Telma se enfurece, pero sólo un poco:
—No entiendo a la gente —dice— ¿para qué preguntan si no quieren escuchar?
—La gente, en general sólo escucha lo que quiere oír —dice Luis y la conversación empieza a girar sobre temas que versan entre la incidencia de la Play Station en las nuevas generaciones y la eficacia o no del psicoanálisis en casos patológicos que requieren complementación psiquiátrica.

Telma y Luis en el Puerto de Frutos

Frutos es el dueño del puerto desde donde zarpará la lancha que las conducirá a destino. En una ocasión, un amigo común a ambas las había alertado respecto al peligro supremo que correrían de acercarse a semejante personaje, emparentado con todo tipo de mafias de diferentes nacionalidades y delitos diversos.
—¡Guarda con Frutos! —dice Luis al ver el enorme cartel que reza "Puerto de Frutos". Las dos están un poco atemorizadas, pero esto no es óbice para que hagan un paseo por el free shop del mismo, donde lugareños venden artesanías típicas, conservas de diferentes animales y frutas, muebles de ratán, esterilla y mimbre y, por sobre todas las cosas, panchuquers y una variedad inconmensurable de alfajores tradicionales a los que ninguna de las dos pueden resistirse.
Luis se muestra profundamente interesada en unos frascos con corchos especiales y fantasea con comprarse media docena para usarlos como especieros el día en que decida remodelar la cocina de su hogar. Finalmente no compra ninguno. También mira, como poseída por un súcubo hambriento, unos vistosos frascos de mermeladas de blueberry, frambuesa y arándanos. Los toca, los mueve, observa minuciosamente la cantidad de semillas que posee cada uno en señal de calidad y los vuelve a dejar en el estante.
Luis no es una chica de acción. A Luis le cuesta mucho llevar a la práctica sus anhelos. Disfruta de la simple ensoñación de lo que podría ser.
En cambio, Telma es una chica con un poder de determinación férreo. Sabe exactamente lo que quiere y espera paciente hasta conseguirlo. Es por eso que se compra una importante cantidad de vasijas de barro. Es prácticamente en lo único que ha reparado (además de los cáctus que, dicho sea de paso, son carísimos y están muy mal cuidados). Se la ve alegre con su bolsa llena de cacharritos, mientras Luis sigue pensando en lo preciosos que hubieran quedado los especieros si hubiese decidido remodelar la cocina de su hogar. La evocación de esa imagen también la pone alegre.

Telma y Luis en la lancha colectiva

Gastón las ayuda a subir a la suntuosa embarcación. Julián, el Capitán, está bastante bueno, a juzgar por lo que de él se ve a través del espejo retrovisor.
Hay una guía que se llama Florencia y parece muy aburrida de su trabajo. No se le entiende nada excepto las malas noticias:
—Los salvavidas se encuentran debajo de los asientos. No está permitido fumar durante la travesía y por ninguna razón los pasajeros deben bajarse de la nave durante el recorrido —dice
Acto seguido Telma y Luis tantean debajo de sus asientos respectivos y al corroborar que, efectivamente, allí se encuentran los salvavidas, se sienten un poco más seguras y dispuestas a disfrutar cada momento inolvidable del viaje.
Telma y Luis están navegando y no por Internet. Parece increíble, pero es la pura verdad.
El agua es marrón, los árboles muy verdes, los recreos, caserones antiguos y hasta las más precarias casuchas que bordean el ancho río, son pintorescas.
Pasan por la Casa de Sarmiento que está dentro de una inmensa pecera, pasan también por el lugar donde se filmó la película Muchachos protagonizada por Sandro.
Bromean, se divierten, son felices o eso aparentan.
Telma les saca fotos a un grupo de turistas. Luis tiene ganas de fumar y empieza a desear que todo se termine. La medicación, parece, fue excesiva para ambas.
Todavía falta media hora de viaje hasta llegar a California pero pasa pronto merced a una amena conversación entre las dos donde hablan sobre viajes anteriores, amores perdidos, matrimonios deshechos, familias destruidas y melancolías del pasado.

Telma y Luis desembarcan dispuestas a todo

California es exactamente igual a una isla del Delta. Incluso, allí también hay un Puerto de Frutos lo que demuestra que el poder de ese hombre es aún mayor al imaginado. El Imperio Frutos no conoce fronteras ni distancias.
El hambre arrecia y buscan un sitio donde comer una picada, alimentación característica del lugar. Encuentran un hermoso lugar con terraza, sol y vista paradisíaca. Las picadas son demasiado caras, así que mirando el costado antidepresivo de la pizza optan por una que tiene jamón, tomate, muzzarella, huevo y palmitos. Dos pepsis (una con hielo, la otra no)
Luis le señala a Telma un señor que se aproxima y Telma vuelve a enamorarse. Luis se detiene en el dueño de dos cachorritos labradores negros. El dueño es bello, pero los cachorros lo son más. Embelesadas ante la maravilla del universo en su conjunto terminan la pizza y emprenden el regreso, previo paso por el baño porque el viaje será largo y uno nunca sabe.

Telma y Luis se despiden

Llegando a Virreyes comienzan a prepararse para el momento ineludible del adiós. Luego de un tiempo compartido tan maravilloso y espectacular, pletórico de sucesos excitantes y movilizadores, la tarea no es sencilla. El sopor del ocaso las llena de melancolía. Y de sueño.
Sendas medicinas golpean en forma brutal. Es la hora del bajón.
Luego de un tierno abrazo y la promesa de volver a repetir jornadas inolvidables como esa, Luis baja del tren rumbo a la Ranchera. Telma se queda en el vagón y saluda a través de la ventanilla. Las dos tienen los ojos húmedos. El incienso de California produce cierta alergia, palpitaciones, vértigo y mareos.
Pero nada importa.
El amor es más fuerte.


Posible final sujeto a evaluación

En lugar de separarse y volver cada una a su casa, secuestran el tren, una flota de policías del camino las persigue y las dos toman la gran decisión: antes que sufrir la ausencia y el alejamiento, más la pérdida de las propias libertades individuales, le meten primera y hacen que el tren descarrile y caiga justo justo por un barranco empinadísimo del Gran Cañón del Colorado.

archivado en: la puta que vale la pena vivir

14.11.07

Especie de tutiplén con guioncitos

El vaso dibuja la borra de la ausencia.
El cantinero dice que la vida está vacía, que la vida cierra, por favor retírese.

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No necesito libros. Me acompañan mis crímenes, me alcanzan para recordar durante el recorrido todo lo que volvería a repetir.

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Yo no quise morir todo de golpe, yo a la muerte la quería despacito como el suspiro ingenuo del omnipotente, así sola, tan solita, de a poquito, de a traguitos secos, de a leves quemaduras.

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No quiero que el sol ya me lastime. No quiero mentir más que el día es necesario.

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Tengo casi lleno el álbum de las desilusiones. Me faltan unas poquitas, te las cambio, tengo varias de las difíciles repetidas. Valen doble pero yo te cobro la mitad, si me ayudás a completarlo, archivarlo, olvidarlo.

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Sonrío recordando la escena de una película en que un tipo se enojaba porque amanecía del lado opuesto al que esperaba y le daba escopetazos al sol.

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Ya he bebido tantas noches que los días se acortaron como dobladillo de púber. Los que no dormimos en el tiempo de la luz, los que escurrimos lágrimas ginebras, los que cada tanto no tenemos miedo del abismo que está frente a los ojos y caemos panza arriba en el hepático gemido, somos como hermanos de la pena y ¿sabés cómo te quiero?

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Geiser de alcantarilla brota tristeza en puertas blindadas sucucho oscuro donde arropar un blues que deletrea estribillo: no pertenezco, no pertenezco, amor, a esta soledad sin cierres que abrir, no alcanza creer que ya ha pasado la sorpresa, no sirve saber que sos muelle, que nunca zarparás, mole de piedra sin mirillas por donde ver, la verdad no se puede tolerar, la verdad ensucia, confunde el oído. El ángel trae su veneno en la quinta noche de la sed, aturdido espacio inhabitado de aires risas. Si te amara, ay si yo te amara... al menos habría una veta heroica en esta sensación de caída, matarife en mis entrañas, algo así como un delito inabordable.
No me quieren ni mis manos. Telepático abrazo, ni imaginar la complexión, la curva de un peso que no puede sostenerme. Creo que ya olvidé mi último espejismo.

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Algunas mañanas siento la certeza de la muerte en el pecho y me digo que ya basta, que está bien, que no más. Enciendo el primer cigarrillo y se me pasa.

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En cada minuto que transcurre mueren más de trescientas lagartijas. Cuando hace falta impulso vital uno piensa: —que cagada, yo acá inútil dormida y ellas que mueren sin saber para que sirven. Este tipo de pensamiento filosófico es esencial para entender porque pasa lo que pasa, por qué las cosas son de tal o cual manera, y sobre todo, consentir que la experiencia no se funda en el calor. El domingo hay asado. Estamos vivos y ellas no.

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Compré una cortina de baño que es la más fea que hay en el mundo. Algunas veces necesito herir de muerte al buen gusto.


archivado en: cerrame el ventanal que arrasa el sol

7.11.07

Tutiplén XXX (Adults Only)

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Voiyeur

Estamos dentro de una profusión insoslayable. La noche vomita sus vahos. Escuchamos Waters en plan autocastigo, es decir, penalizamos la dificultad de dormir, el vicio, la esperanza de que todo aquello en lo que no creemos se convierta en la gran certeza, la gran verdad que nos dice: ellos están mirando, todo el tiempo miran. Conocen cada gesto, tumulto, amargura, gripe, si no nos bañamos, si estamos en pelotas, si la remerita agujereada, si despintados, si la tristeza, si buscamos señales que no hay, si la vida pasa por la línea que de tan fina se quiebra, se desvanece a cada rato y se reconstruye en otra cada vez más debil, más delgada.
La noche consume las ansias: en lugar de cuatro piernas calientes hay dos pies fríos que, mal que nos pese son los nuestros y encima tratamos de encontrarle un pequeño grado de trascendencia a toda esta pavada que sabemos va a durar poco.
Escribimos un epitafio que creemos grandioso, venimos a dar el corazón dispuestos a que nos lo coman crudo y a comernos cuanto corazón esté al alcance de las bocas.
Queremos comer la noche en reemplazo de esta profusión insoslayable.


Bondage

Y siempre que tengo la impresión de que una buena época está comenzando me equivoco. Hay ciclos que no fueron diseñados para gente como yo.


Sexy fuck

No hay penuria de ningún tipo, sea por problemas económicos, existenciales, de amores perdidos, de malos amores encontrados, de presión laboral, de tensión cervical, de conducta social, de envidia, de deseos imposibles y demás, que a fin de cuentas no se soluciones con un chau fan mixto, un par de palabras cariñosas (un par solamente no es cuestión tampoco de abusar del afecto) y, fundamentalmente un buen polvo.


Blow jobs


Luego de largas sesiones de terapia freudiana, meditación trascendental, psiquiatría, hata yoga, hota yaga, reiki, lacanianismo, gestalt, flores de bach, péndulos indoloros, papanicolaus, lecturas y diversas terapias alternativas, volví a creer que, para prácticas sexuales (solo para eso) los hombres son más útiles que las mujeres.


Gang Bang & Orgies

Ciertas cosas que no deben tomarse a la ligera.
- Intertextualidad.
- Discursión a los indios ranqueles
- Monocromías
- Elipsis
- Bukkake
- Y todo lo que tenga que ver con la hermandad entre los hombres y los hombres, las mujeres y las mujeres y los hombres y las mujeres. En todos los casos si hay algo de cariño, mejor. Sino no importa.


Lesbian

Entre una cosa y la otra hay una serie de matices que van desde #ffffff a #000000.
En la escuela de arte hacíamos gradientes, dibujos de escalas cromáticas, aprendíamos que hay colores que son imposibles de obtener, aprendíamos que hay que buscar otras maneras, que la vida puede ser algo mucho más interesante a lo que dicen los manuales.


Matures

Con frecuencia extraño todo aquello que me inventé, extraño la imaginación que hizo posible que cayera en la trampa de confundir una patología con un gran amor. A menudo agradezco que no haya taquicardias. Casi siempre.


Tantric

Zarpada de zen, tengo la energía de cinco arbolitos milenarios.


Older Men & Plumber

Hecho un pólipo que se recuesta en las paredes de una caja de cartón corrugado, sin marionetas que representen su patética, aburrida biografía, dibujando las piezas de un rompecabezas sin ánima, sin ánimo, sin bordes magnéticos que junten cada una de las piezas.
Un valle seco que de otoñal tiene todos los ingredientes, excepto la humedad, excepto algunas lunas y noches que mienten un verano antiguo como los días en que adulterábamos bondades. La canilla que gotea y el pescado sin vender.


Onanism

La gente se trata muy mal. En casa estoy a salvo de todos ellos, pero a merced de mis miserias.


Bizarre

Afiliado a una vieja obsesión por coleccionar inutilidades. (Restitución de todos los grises. ¡Que me devuelvan mis grises!, que con ellos la ficción era religión cotidiana, aceptada, increíblemente verosímil), sangrando la lastimadura que te hiciste para lastimarme, deseando mi muerte, deseando dejar de revolcarte en el río corrupto de las verdaderas sensaciones, buscando caricias que se asemejen a las de mis manos traicioneras como el germen del insecto que anidó en tu cerebro de escorpión, como el traumatismo de cráneo que hoy se arrepiente de pensarme una y otra vez. Y el pastel de papas como un guiso humeante que vomito todas las noches sobre tu mantel de plástico.


SM-Domination

Hay ciertas actitudes que te dejan pensando, no por lo sorprendentes, sino por lo inevitables. Yo esperaba una caricia, no un cachetazo. Yo esperaba una caricia y no una como la que se le hace a un enfermo o a un gatito. Yo esperaba una caricia verdadera.
Por eso creo que prefiero el cachetazo.


Hardcore

Desde un portazo desconcertante, nuevamente el invierno tras un breve primavera sana-sana, culito de rana. Frío, los huesos fríos, el cerebro hiperkinético. Desde un temor profundo a que ella vuelva con su compañía ingrata, a verla acostada junto a mi, a que se siente a mi mesa, a que me sople en la nuca su risa congelada. Desde la incauta tristeza de los finales no solicitados.
Desde el eterno acostumbramiento al ¿ahora qué?, como a los miles de spam que contaminan la alegre ficción de una bandeja de entrada sin salida.
Desde la guardia alta, saber que otra vez no ha valido la pena. Y que no hay pena que valga.


Zoophilia

Por otra parte, estoy segura de que algún día conoceré al gato de Xavier.
Xavier vive en la ciudad de los gatos y, aunque los gatos no me gustan porque se parecen a la gente, quiero conocer al gato de Xavier.
Xavier es mi media medalla.

archivado en: Free Porn Asian Cum Bizarre BSDM Teenie Oldie Brunnete Classy Blonde Hottie Nigga Cock Cunt Twat Ass Orgy Watersports

6.11.07

Hoy rayas el mediodía casi desconocida, sos un flamenco con el ala herida

Hay dos modelos de sandalias que me gustan. En el local están pasando Babasónicos al mango. Me atiende un pibe y le pido los modelos elegidos, en negro, número 36 o 37.
La canción es Puesto y yo no puedo contenerme y canto que casualidad fue encontarte justo aca, yo tan puesto vos tan apuesta.
Me pruebo una de cada par. Sigo cantando bajito. El pibe también canta, me sonríe, se da cuenta de mi indecisión y me dice: —estas son más lindas— y canta sos hermosa, sos hermosa
—Y sí, son más lindas, pero más incómodas —le digo con cara de soy hermosa, soy hermosa.
—Llevate las dos —me dice— tenemos hasta 6 pagos con tarjeta.
—No tengo tarjeta —le digo
—Lo bien que hacés —me dice y la canción ahora dice poco a poco fuimos poniéndonos locos. Es un recital en vivo. Yo ya no sé si quiero las sandalias, si quiero al vendedor o quiero quedarme ahí cantando.
Me quedo con las que él eligió y cuando voy a la caja el chico me empieza a hablar con términos demasiado íntimos: —Son 80 pesos, amor, ¿efectivo, linda?
D'Argelos grita quiero revolcarme con vos, quiero revolcarme con vos. Mientras pasa la tarjeta de débito por el aparatito, el chico la canta, sigue el ritmo con el cuerpo y me mira pícaro.
Yo esta no me animo a cantarla no vaya a ser cosa que crea que... no vaya a ser cosa que se de cuenta que yo... ¡Dios mío! Creo que las sandalias no me gustan.
—Me las llevo puestas —le digo y él mete mis zapatillas destruidas en una caja y una bolsa color verde.
Cuando digo chau la canción va terminando: mientras me derrito como mantequilla toco y acaricio el esplendor.

Camino tres cuadras. Definitivamente las sandalias son incómodas.
—Con diez años menos yo y cinco años más él, tal vez, no sé, pero tal vez —pienso—... mientras canto no nos conocemos tanto, no hemos compartido todo, ni siquiera tenemos amigos en común, y me resigno.

Estoy a metros de la parada del canillita de mi vida. Siempre que paso le pregunto dónde para el colectivo 55 y él me contesta: —acá a la vuelta.
Creo que algún día va a empezar a reconocerme como "la del colectivo 55" y ¿quién te dice no nazca un nuevo gran amor?
Es lindo, debe andar por los cuarentipico.
Si conocerte es correr un gran riesgo y mi único vicio es la velocidad —pienso—. Fijo que es casado.

En el 55 pienso: —tengo que aprender a fingir más y a no mostrar lo que siento...

archivado en: las edades de Luc-Luc

5.11.07

Dispositivo de Interfaz Canina

Z. se comió el pendrive que me regaló Yael y tantas satisfacciones me dio. Con él se comió también 1 Gb de información: discos, fotografías, drivers, escritos y utilidades varias.
Si muere por intoxicación tecnológica le haré una autopsia para recuperar mis datos.
No estoy enojada. Estoy desconsolada.

archivado en: fiero como un tártaro

2.11.07

Por si no quedó claro


Las entradas gratuitas para las funciones que quedan se pueden solicitar a elinfinitosinestrellas[arroba]fibertel.com.ar o a rosi.gutierrez[arroba]gmail.com

ATLAS GRAL. PAZ


VIERNES 2 y SABADO 3 a las 20 30 hs. y 22 30 hs.
DOMINGO 4 a las 20 30 hs.

ATLAS RIVERA INDARTE (FLORES)


VIERNES 2 - SABADO 3 y DOMINGO 4 a las 17 30 y 21 30 hs.

Pueden enviar libremente esta información a sus amigos, parientes, entenados, amantes, etc, así nadie deja de ver ¡LA PELÍCULA DEL AÑO!

Ojo que cuando gane el Oscár, será otro precio.

Acá se pueden leer algunas de las críticas de los principales diarios.

Acá el sitio oficial de "El Infinito sin Estrellas" con toda la información, fotografías, trailer y menudencias varias.

archivado en: estamos ganando, seguimos ganando