28.3.12

¡Vamos que venimos!

 Como es de público conocimiento, Rosana (Luc) Gutiérrez es, desde hace varios años, “la señorita maestra resacada” y lleva adelante (o por delante) un hermoso taller lleno de creatividad, algarabía y educandos deseosos de aprender el oficio de escribir burradas que suenen lindo y colorido.

A lo largo de estos años, he logrado que gente irresponsable, inescrupulosa e inestable emocionalmente cumpliera consignas que diseñé con gran empeño, y pudieran no sólo retomar el camino del trabajo y el esfuerzo, sino también escribir cuentos y misceláneas de la puta madre que me llenan de orgullo y me avispan el alma.

Este año retomamos con mucha fuerza y entusiasmo. Con ideas nuevas y promesas que, como es usual, posiblemente no se cumplan en tiempo y forma. Pero no importa, todo lo que sube baja (menos los precios y los globos aeroestáticos).

Empezamos en Abril (métanle que es la semana que viene), un mes hermoso para actividades intelectuales porque empieza la fresca y es mejor quedarse en casa con las gipes y otros flagelos que pululan por las grandes ciudades del mundo. Tiempo propicio para, en vez de perder tu tiempo mirando los muros de gente que ni conocés, escribirte algunos cuentos y decirle a tu mamá: — ¿Ves? Vos que decías que soy un bueno para nada, acá tenés mi “Composición tema el cebú”. ¡Chupate esta mandarina!

Las experiencias pasadas (y los altos costos de locatividad) hicieron que una vez más decida solamente implementar la modalidad virtual que tiene una serie de inconmensurables ventajas a saber:

1. Es más barato. No sólo el bono contributivo sino que no implica gasto de envío y/o traslado como por ejemplo, viaje en bondi, tren, aliscafo o medio que se precie de tal. Sin contar las mentitas para el camino, las tentaciones mundanas al pasar por librerías o bazares, las contribuciones a indigentes, el riesgo de que te choreen el celular o el coso de los cosméticos.

2.  La comunicación es constante. La seño está siempre. Siempre que no se le rompa alguna cosa tecnológica o le caiga un rayo al router, o se vaya a lo de alguno de sus novios y/o allegados.

3.  No te morís de frío en invierno.

4.  No te cagás de calor en verano.

5.  No tenés que ver gente si no te da la gana.

6.  Escribís cuando se te canta (dentro de los estrictos plazos que la seño impone y TODOS deben cumplir).

7. No es necesario bañarse porque nadie se da cuenta.

8. Podés enviar tu trabajo en piyama si ese día te pintó el bajón o en ropa de noche si te vas a un casamiento.

9.  Este año habrá, si hay suertecilla y Alá nos acompaña, varios grupos: uno de “avanzados”, otro de “intermedios” y otro de “principiantes”. La inclusión en cada uno queda a criterio personal. Cada uno sabe qué necesita y si no lo sabe les tomo una prueba y decido yo. (¡Todos a Marzo!)

FAQs

 ¿Y cómo hago para inscribirme?

Me escribís un mail a laresacada[plimplim]gmail.com y te informaré gustosa. O me mandás un mp por feisbul


¿Es necesario tener experiencia previa en actividades parecidas?

No, no es necesario ya que aquí entre el hermoso grupo humano que conformamos te guiaremos y atenderemos todos tus requerimientos.

¿Tengo que saber escribir?

Sí, es condición excluyente que hayas sido alfabetizado como dios manda. También leer.


¿Qué hago si nunca escribí un cuento?

Yo te ayudo, no te preocupes.


¿Me sentiré incómodo porque mis compañeros son genios y yo un pelandrún?

No habrá incomodidad de ningún tenor graso ya que para eso se ha pensado en la taxonomía del asunto. Si estás inseguro, o no te animás mucho, anotate en el de principiantes y vamos, de a poquito, venciendo los avatares de la psiquis y la pluma y la palabra.


Vivo en el exterior, vivo lejos de Buenos Aires ¿Puedo participar?

Por supuesto. Somos un grupo globalizado, internacional y democrático. Tenemos talleristas de diferentes zonas de la galaxia: España, Uruguay, Ramos Mejía, Bragado, La Rioja, Villa Tesei, Núñez y Zambia.


¿Se puede pagar por e-mail?

No, pero hay otras maneras efectivas como pay-pal, western union, moneygram, transferencia bancaria, nos juntamos por ahí, venite a casa, etc.


¿Es estrictamente necesario pagar?

Si, porque yo me quemo las pestañas y los sesos pensando en mejorar el servicio y en ejecutar acciones para tal fin.


¿Existe un Compromiso Resacado, como el Compromiso Carrefour?

No, pero la promoción especial de Abril incluye importantes sorpresas:


SE SORTEARÁ ENTRE LOS DIEZ (10) PRIMEROS INSCRIPTOS:

UN (1) simpático y útil gato chino que mueve las manitos y ahuyenta a los bichos del jardín, dejándote más tiempo para disfrutar de la vida.




¡NO TE LO PODÉS PERDER! ¡LLAMÁ YA!

Sin más que decir, abierta a consultas, propuestas y todo tipo de efluvio biodegradable, me despido cariñosamente de todos ustedes.

Y si tienen dudas, preguntenlén al alumnado que tengo acá y no me deja mentir.

Muchas gracias, buenas tardes, mucho gusto.

Con amor.

La Seño.

24.3.12

Zapping lejano con río y ojos turcos


El dolor de espalda y de cabeza se rearma mientras pienso y oigo la televisión que está encendida en la cocina. O es el cigarrillo. O es que hoy el río no tenía nada de especial, excepto él.
Él y el cielo.

— ¿Podés imaginar, verte ahí dentro? —le pregunté. Y se quedó mirando un tiempo que me pareció largísimo, tratando de verse hasta que le dije:

—Yo sí, yo puedo entrar y salir cuando quiero.

Ahora Juan Alberto Badía recita Imagine sobre el fondo de un flaquito que canta la canción y lleva anteojos estilo Lennon. Es crónica tv y Badía está viejo. Pero insiste. Badía insiste y yo recuerdo que hace un siglo dormía con él bajo mi almohada. Y hoy está viejo. Estamos viejos.

El chico me preguntó:

— ¿Que es lo que hay en el suelo cuando entrás al cielo?

—Es como espuma.

—Me imaginé hielo.

—Hielo hay en esa zona —dije y señalé las nubes oscuras—, en esta que te decía hace calor, son las luminosas, ahí es donde hay que estar.

Apenas podía sostenerle la mirada. Ojos turcos. Y me moría porque me besara.

—Dale despacio porque pega —avisó él y yo le di despacio.

Y pegaba, sí, cómo pegaba.

Hay unas mujeres que discuten. Son vedettes o algo así, también hay unas chicas de esas que bailan en los programas de cumbia con polleritas amarillas ínfimas y unos culos impresionantes. Están llorando en un programa de chimentos. Eso creo es lo que está sucediendo en la pantalla de la cocina.

En otro momento de mi vida (hace poco, muy poco), lo habría besado sin pensar en consecuencias, creyendo que hacer lo que uno quiere en lo que respecta a besos está bien. Arremetiendo.
Pero debo adaptarme a mi nueva situación de persona adulta. Y eso hago aunque me aburra bastante.

Cantaba boleros, me dijo: —ahora te toca a vos.

Y yo le canté “Por ti contaría la arena del mar” —escuchaba mi voz como si fuera un pensamiento, desde adentro, como aquel ícaro que creí cantar a dúo con el chamán—

Definitivamente, es el pucho, tengo que dejarlo y cómo cuesta. Y también el río que hoy no tenía nada de especial. Excepto él.
Y el cielo.
Están pasando un documental de animales que sobreviven en el desierto. Ahora hay una familia de castores o algo así. Comen unas plantas transparentes que parecen extraterrestres. Y hacen acopio de bellotas.

Pegaba fuerte. Me sentía un poco perdida y como recién nos conocíamos no tenía la intención de ser tan yo, revelarle en diez minutos todos mis secretos, aunque creo que ya conocía por lo menos la mitad.

—Te escuché llorar la otra noche.

—El mío es un llanto universal —le dije y se rió.

Era lindo. Ojos turcos. Una criatura, carajo. Y yo quería que me bese. Saqué cuentas: podría ser su madre. Perfectamente.
Puta madre.

Hay una muchacha embarrada que baila una canción de Shakira, creo que es un viejo programa de Tinelli o uno de esos.

Era lindo y tenía una sonrisa linda y una boca linda que yo deseaba probar. Pero le hablaba en forma maternal. Una criatura. Me trajo un regalo. El río se puso más gris y empezó a hacer frío. Cantaba boleros: “Procuro olvidarte siguiendo la ruta de un pájaro herido”. El cielo se caía.
El agua se caía.
La tierra se caía.

Se escuchan las risas de los chicos desde la cocina. Ven una película de terror clase B y me llaman. Y yo estoy tan triste hoy.
Era una criatura. Maldita suerte haber crecido tanto y no poder volver, no poder nunca más. No poder ser tan yo. Y haberlo besado y que no hubiese importado nada en especial. Excepto él. 

Pegaba fuerte. Sí que pegaba.

18.3.12

Tutiplén con un rejunte de cosas


Tractatum inconcientum

Sobre este órgano que se aloja adentro del cerebro podemos decir que tiene consistencia de flan y que es el órgano más ortiba de todos.  


Alquimista en bolas

Y no es que escriba cosas terribles porque estoy triste y escriba gracioso porque soy feliz. Esto es lo que quiero que mi marido entienda y no se preocupe cuando publique "Las liebres" o alguno de esos cuentos de hondo dramatismo que cuando los terminás de leer te dan un poco de ganas de pegarte un corchazo. En realidad escribir no tiene nada que ver con el humor ni con sucesos afortunados o todo lo contrario, es una práctica, una costumbre, no sé... ¿me repite la pregunta señorita periodista?  


Navi.dat

El cielo un cuadradito pequeño. Ni un alma. Muchos de los vecinos están muertos, los que éramos chicos hoy somos viejos. No parece haber quedado nadie en el barrio. La gente se raja. Nosotros seguimos acá. Y la casa, ahora está enfrente de casa. No salimos a ver fuegos artificiales. Nadie se emborrachó.  


Starwars in Sanisidroland

La luna llena el río la pollera el baile los amigos el gatoáguilaporonga las piedras el tronco cómodo la casita arca la subida con método propulsión a dedos la cámara lenta el trío las rarezas de cada uno la noche.  


Visual Basic 

Se desdibuja en el aire el olvido, todo lo que olvido, dejo por ahí, no volveré a recordar, no reconoceré como propio si alguna vez aparece. Porque hay filos que amenazan pero también una luz azul que apunta hacia mi corazón y dice que haber amado tanto de ninguna manera puede ser malo, pero que mejor olvide, desdibuje en el aire.  


La importancia de la cosa física (obra de teatro de diez minutos de duración)

Milena se mira en el espejo y con cara de enojo se aprieta un barrito de la nariz.

Entra Albert al baño

—Permiso, me estoy meando… ¿puedo? —dice Albert señalando el inodoro.

—Y bueno, si no hay más remedio...

Milena sigue con su limpieza de cutis. Las espaldas de ambos se enfrentan. Albert apunta y el chorrito dibuja átomos.

—Leeremos a Maxwell y pensaremos en la teoría electromagnética de la luz —dice Albert advirtiendo que su mujer se encuentra un tanto aburrida y con el fin de ofrecerle una sana diversión.

—Sí, pero mañana, en un rato empieza el programa de Tinelli —responde ella mientras se coloca la loción astringente.  


Rilke

La tierra un estofado de preguntas que abren uno y otro círculo de los cuales no se saldrá, a menos que comprendas que sólo hay uno, que no es necesario revolver el fondo de olla ni agregar pimientas, que a veces, la hebra más fina, menos reconocible (que sin embargo siempre estuvo ahí, evidente) es la salida. Y que el resto es emergencia.  


Descripción general del asunto

Te enseñan que hay que ser bueno, no te dicen que los buenos son las víctimas.
Por ejemplo:

El héroe, una vez vencido a los malos llega a su casa y tiene que aguantar a su mujer que le recrimina cosas: que dónde andabas que mirá la facha que tenés que por qué no contestabas el teléfono que si pagaste la boleta de la luz-o-COMO SIEMPRE-te olvidaste.

En cambio, el villano una vez realizado el mal, se encuentra con alguna de sus amantes, se toma la mejor droga y come los más deliciosos manjares y cuando llega a casa su mujer lo espera ansiosa por que le firme un par de cheques y todos tan contentos.  


Test de los colores de Lüscher

Es fascinante ver cómo las orquídeas envuelven con sus raíces el tronco y se alimentan de él para luego florecer maravillas exóticas y sensuales.

Una vez me pasó algo así: yo era el tronco que se resecaba y él una orquídea que nunca dio flores.  


Nunca sabremos si lo que creímos nieve en realidad era caspa

Es como ver pasar barcos. Pero estás en una avenida y lo más parecido a un océano es el sudor de la gente que se empuja para recoger las estampitas que caen del cielo con la foto de algún garca de turno.
Mientras tanto, en alguna habitación, hay un holograma encadenado a una cama. Se me ocurre que la cama debe ser lo más parecido a un muelle.  


Instituto de psiconáutica de Villa Dálmine

Una tarde cerca de un río con alguien que la quiera lo suficiente como para poder contener el peso de la cantidad inconmensurable de lágrimas que tiene apretadas en los pulmones. Alguien que las junte y después las mezcle con el agua dulce y todo, todo sea dulce —piensa ella e ipso facto se zampa un chocolate con maní de 100 gs.
archivado en: tutiplenes de ramos generales