Teoría del tiempo esponjiforme
Brad Pitt sonríe ante su ocurrencia número 231 y ronca cuando duerme del lado derecho, todo parece idílico, sin embargo hay un claro afeminamiento en el ambiente, hay un colchón chiquito (que se hunde) y una rodilla que se hunde en el resorte del colchón.
Entre tanto, Julio Boca hace una especie de reverencia y la protagonista femenina de la historia conversa con la amante del campeón. Entre ellas se arreglan y organizan.
Es lo que tienen las mujeres, esa maravillosa capacidad de aliarse para luchar contra:
Archienemigos.
Terroristas de cualquier procedencia.
Aumentos de precios.
Adúlteros.
Motochorros.
Narcoabuelos.
Niños.
Escorpianos rimbombantes.
Hay también del lado derecho extraños cálculos matemáticos que El Ingeniero recita como si fuesen haikus y en el izquierdo todo son fractales que ameritan un buen rato de observación planificada o no.
La parte de los deportes de riesgo es bastante interesante y consiste en una triatlón: sky, nado y motocross. La fase última o tercer etapa de la competencia no se lleva a cabo por cuestiones de cansancio y falta y resto, de igual modo, y por alguna razón desconocida o voz que no se sabe bien de dónde viene (el deportista no lo sabe, en realidad, la autora del relato sí porque es omnisciente y además, no se avergüenza en confesar que estaba ahí, en el lugar de los hechos), nos comenta que la moto choca contra un muro de contención de importantes dimensiones, cae por un acantilado y finalmente se hunde dentro de una especie de máquina de picar carne que los deglute con sus fauces-aspas. Los cuerpos (el del Ingeniero y la protagonista o novia o amante o lo que sea), se amalgaman en una conjunción perfecta de sangre vísceras, huesos molidos, organos desarmados y otras porquerías corporales como pelos, jugos intestinales, hemisferios, callos y hongos.
El problema que se suscita en esta instancia es lo que constituirá la intriga o conflicto (en caso de que este relato sea llevado al cine o al teatro), es la puja descarnada entre las dos familias o deudos de los occisos por la separación de cuerpos.
Hay una voz (otra voz que tampoco se sabe de donde proviene) que dice "Lo que dios ha unido no lo separen, manga de tarados"
Es entonces cuando los dos grupos disidentes firman un acuerdo en el que se estipula que:
La pareja será enterrada en un Jardín de Marcos Paz, misma parcela pagada por la obra social que le proporciona a ella, la copilota, canoa y a veces dulce de leche con budín de pan que tiene mucho pan pero no importa.
Así pues es que finalizan esos días de plenitud física y moral de todos los participantes de la historia que son, por orden de aparición, los que pueden revisarse y corroborarse en los párrafos anteriores empezando desde el comienzo que dice "Venecia se hunde y con ella todos los relojes, los cuadernos y el vestido de la novia que se queda en el muelle viendo partir al Campeón Internacional de Deportes Extremos y un poco Hardcore".
archivado en: me encontré un delay y me lo traje acá










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