31.1.08

Solito

Hace enormes esfuerzos por ubicarse por encima de todas las cosas, sin embargo, sobre su cabeza, el aire es tan pesado que le resulta imposible traspasarlo. En ocasiones, cuando se siente vencido, coloca su punto de vista a nivel del mar. Se acomoda como para echarse un descanso pero le dura muy poco, de inmediato se siente inquieto porque su deseo es subir y ver, desde las alturas, qué es lo que pasa abajo. Entonces alza los brazos, estira el cuello y observa nuevamente la nube negra que lo asusta. Es ahí donde se queda inmóvil y melancólico, sin saber qué hacer.
No aprendió que tal vez, si fuera capaz de pedir que le hagan pie, podría trepar, llegar a la cumbre y comprender, desde allí, que abajo están todas las cosas que en verdad necesita, que desde abajo el ángulo visual es óptimo para ver cómo todo crece, hacia arriba.

archivado en: relatos existencialistas como la reputa madre que los reparió

27.1.08

Te evoluciono en 5'



Eso sí, al primer pescadito lo creó dios. ¡Ojo!

Lo saqué de acá

archivado en: me tomo cinco minutos me tomo un te

24.1.08

Parece que fue ayer

Uno de esos días en los que por suerte mañana es viernes.
Uno de esos días en los que quisiera estar ACA

archivado en: oh melancolía, querido diario y Mar del Marolio

21.1.08

Mitológica

Silente como la figura de una diosa abandonada en un jardín donde crecen yuyos y cizañas, sus brazos vierten aguas de otra memoria, una memoria completamente desconocida para ella.
Con labios hechos para decir que sí, ella sólo saber decir no sé y tambalea entre dos direcciones diferentes que contrastan el ansia y la desidia.
Hay también un árbol que sangra savia de licores y a veces empalaga su razón. Desde la fuerte cuerda de su fragilidad, promete alejar la lengua, limpiar las comisuras del camino y marcar señales con tiza blanca porsiacaso volviera a perderse.
Imagina que del otro lado de la jaula, hay un beso que todavía no prescribió, un instante donde el pensamiento se detiene y con él, el mundo.
Cree que necesita descansar cuando más que nunca es tiempo de correr porque ser diosa en un páramo es aburrible, y además ¿a quién le importan las historias que se callan?

archivado en: cuentos chinos que no se entienden porque están en chino

20.1.08

Rezo por vos

Y de paso cañazo te dejo esta canción:


Nada más para que sepas que aunque yo de estas cosas no sé, pero si sé de la envidia, de las ganas, porque me gustaría estar ahi, pero no, porque no, porque no ¿por qué no? rezo por vos, por los dos.
Rezo. Y rezo sin saber como se hace una plegaria, pero te imagino, los imagino y creo que ya estoy preparada para ser tu amiga, tuya, de acá a lo que nos quede, querida mía.

archivado en: plantas y afines

17.1.08

Desgrabación del cáñamo

El word arde incoherencias muy lógicas. El cuadernito nuevo: 10 páginas que sólo yo puedo traducir.
La noche terminó hace una media hora y estoy menstruando la sangre de San Genaro. Creo, no estoy segura. También es factible que esté ovulando al espíritu santo.
Eso es lo que me gustaría: algo con cierto grado de responsabilidad universal, una empresa superior.
Ponele, mis óvulos están perfectamente diseñados para un plan celestial pero como no soy creyente resulta que no van y le dan la gracia divina a otra.
Yo no sé, pero siempre me pasan este tipo de cosas. Y ojo, no es que yo no trate. Mis buenos esfuerzos hago por creer. Pero no me sale.
Está compensado. El universo tiene sistema privado y sistema de reparto, pero igual no hay posibilidad de elegir.

Entre tantas muertes honorables y un poco más heroicas, morir por causa de la picadura de un mosquito me parece una de esas mariconadas imperdonables, típicas de personas débiles y de alergia fácil. Estoy cansada de la fragilidad.
Cocktail de biletán enzimático, desalergín, alplax e ibuprofeno (este último por las dudas que me vaya a doler alguna actitud inesperada o cualquier otro tipo de avatar de la vida).

Todo me parece demasiado congruente y hace como cinco minutos que dejé de mirar el reloj, de cronometrar cuan lento es el tiempo en los momentos exacerbados cuando la mente corre tan rápido que pensás media vida en minutos y llegás a conclusiones sorprendentes que después olvidás porque en el camino, en la carrera, se pierden los detalles más importantes.
Aclaro que todo esto estaba plagado de palabras brillantes y sumamente ilustrativas, pero sobre todo poéticas y paradigmáticas. Pero de eso se trata, justamente, de cómo se pierden las cosas, de lo que pasa desapercibido, de lo que no llega a retenerse por más que trates de atarlo o ponerle grilletes.
No importa. Yo sé de que hablo. Me dice: —look at me, look at you y trato de entregarme a Love and Rockets.

La mente no puede procesar recuerdos anteriores. Algo así es lo que quería decir.
Y está bien que así sea, porque en general los recuerdos o no son de lo más amables, o son una simple intrascendencia.

Por último: estoy enojada con una expectativa que puse ahí, sabiendo que el lugar no era apto, que estaba húmedo, que se llovía adentro. De la expectativa no me acuerdo bien. Del color, de su textura, su tamaño.
Del lugar sí me acuerdo.
Aceptame un consejo: no vayas ahí, a menos que sea estrictamente necesario.

archivado en: apuntes fumados sobre una abrumadora sensatez

14.1.08

Las odas y el viento sucundúm, sucundúm





Oda a las papas fritas

En la orilla de una tarde que se agota,
hay visiones que sospecho ya infinitas
y al recuerdo se me vienen papas fritas,
que remiten a esos días en Carlota

Tan tiernas como la añorada infancia,
de momentos, los sublimes del deleite,
de las papas crepitando en el aceite,
aún ahora percibo esa fragancia.

Temporadas de KungFú y de Wanchankein
y esas tardes de domingo en el mercado.
Pero todo ya ha quedado en el pasado
Hoy yo como papas fritas de Mc Kein.


Oda al peine fino

El día en que te tuve entre mis manos,
recuerdo estaba yo desesperada
Fue un lindo regalo de mi hermano,
más la idea fue de mi cuñada

Hice lo que quise y a mi antojo
peiné la cabellera de mi niño
Uno a uno fui sacándole los piojos
con mi lindo peine de aluminio

Desaparecieron todos los martirios
El Nopucid de mi vida desterré
Peine mío, ¡he de prenderte un cirio!
Lo que hiciste por mi no olvidaré.

Peine fino, eres todo lo que adoro
La infinita calma, te la debo a vos
Desde el día en que supe del tesoro
me parezco a la piojera de Rimbó.


Oda al almanaque

En la tienda de cotillones,
me dieron un calendario,
con algunas instrucciones,
para utilizarlo a diario.

Es de papel ilustrado,
con un auto muy vistoso
Creo que es un importado
de esos que son costosos

No podría asegurarlo.
No se mucho de motores,
pero digo sin dudarlo,
parece de los mejores.

Bajo la foto reza el año
el del curso, comenzado,
con letras de gran tamaño
y un recuadro biselado.

Y luego vienen los meses
que van de enero a diciembre
y los demás, me parece
está junio, esta septiembre

Cada uno de ellos tiene
sus días correspondientes:
el de ayer y el que se viene
como flecha, de repente.

A todos ellos les van
los días de la semana.
Algunos son de gozar
y otros son de pocas ganas.

Es bonito el almanaque
Lo pegaré a la heladera
Cuando el tiempo contrataque
lo hará de mejor manera.

Tiene números y nombres
que juntos van conformando
las horas que pasa el hombre
como yo, pelotudiando.

El tiempo, como se sabe
es un bicho relativo.
Percepciones que nos salven
de la vida y el hastío.


archivado en: poemas protopelotudos (remix)

10.1.08

Cora Cané

Las tres leyes de la termodinámica son:
Primera ley: no puedes ganar
Segunda ley: no puedes empatar
Tercera ley: no puedes abandonar el juego
Justin Mc Duro


Todo está hecho de insoportables espirales, en el centro no hay otra cosa más que esa condenada música coagulante.
Eso y las risas que se cayeron de algún bolsillo descosido.
Desparramadas.
Se perdieron en el pasto junto a un fósforo no usado, alegoría de la última oportunidad.
Las busco y me detengo en unos brotes que saben dulce. Un ave vuela sobre mi cabeza. Es negra, pero no le temo porque el sol es tan radiante que refleja plateados en sus alas. A unos metros hay una línea débil y muy fácil de cruzar, si no fuera por los vidrios y los pies desnudos, si no fuera porque el riesgo de caer por el abismo otra vez me señala, me incita a sangrar dolores viejos.

Por ahora no aparece ni una de ellas, ni la más insignificante, por ahora me detengo extasiada ante otras maravillas y me olvido de la pérdida.
Todo lo que ha quedado en el camino pertenece a las ausencias. Lo que hierve en mi mirada no son lágrimas, es niebla, lo que dejo que se escape es esta terca humanidad que me perturba.
Hoy quisiera el poder de en un chasquido tener aquí conmigo la alegría de hace días, abdicaría de los sueños si es que alguno apareciera.
Yo sé mucho más de amores que de odios. Y también de desconsuelos: la soledad se siente blanda en los bolsillos. Los tanteo y se perciben algodones. En el pasto hay espinas, hay carbones encendidos, una frontera de apariencias. Yo la cruzo. Yo sangro. Yo me acerco a la capilla y veo un libro abierto: en el margen hay dos frases apuntadas con lápiz.
Una de ella dice: "No era necesario ser tan cruel"
La otra dice simplemente: "Complete la línea de puntos"
Yo escribo: "He regresado tantas veces de los filos, he denunciado a gritos secos mi imbecilidad, he gateado sobre la alfombra congelada, estoy cansada, sólo pretendo cerrar los ojos e imaginar un dios tan piadoso como la muerte.
Trato de evitar que la bruma no lastime a los pobres angelitos que descansan en mi orilla, pero todos ellos respiran transparencias. Le pido a algún ser inanimado, le imploro: que me acompañe la experiencia, que el error no me atormente.
Un ejército de paciencias dispuestas a dar batalla. Necesito encontrar alguna de las risas que perdí esta mañana cuando desperté y vi que afuera la canción no era la misma y el mundo estaba hecho de insoportables espirales

archivado en: lo importante

7.1.08

Un pepino y un melón en contraluces (cuento veraniego)

En el barrio chino me compré una brújula para encontrar el feng shuí.
Cuando entramos a casa se puso como loca, me empezó a cagar a pedos, que esto no, que el agua, que ¡a ver si limpiamos de vez en cuando!, que el color amarillo, que no tengas cajas abajo de la cama y mucho menos cubiertas de autos ni zapatos ni medias perdidas ni pelusas ni cementerios indígenas porque a la noche, mientras dormís, las almas en pena te causan contracturas y ahí te quiero ver, tan quejosa a la mañana, que me duele, que no puedo dibujar, que la silla, que putamadre me tomaron la coquita, que a “ese” lo odias porque te arruinó tu destino de felicidad, que ¿por qué? Y que ¿para qué?
Cuando fuimos a la cocina casi se desmaya: ¡la verdura se pudre si no la consumís!, ¡ese melón que otrora fue dulzura de mieles y rocíos —que picardía— y el pepino, tan perfecta su formita, tan jugoso y multifacético, mirálo ahora amarillo y arrugado ¡con el precio que tiene!, vos sí que no sabés lo que es el hambre del planeta, deberías tomar ejemplo de la enfermera, la linda que se saca fotos con los hambreados de Somalia, tan H U M A N I T A R I A, tan bonita en su Facebook. Me indigno, así está el país con gente como vos... los platos se lavan, ¿no tenés esponjita? y esto, ¿qué es este cuadro así torcido?, ponelo derecho y mirando al noroeste que este sirve porque irradia energías positivas y te acomoda el chakra del optimismo supino. ¡Tenés que revitalizar el cuerpo aural! o ¿vos creés que yo estudié para feng shuí de gusto nomás? Me pones todo como yo digo y de paso limpiá las telarañas que yo sola no puedo con todo, ¿o que soy? ¿la burra soy?
A ver... pasemos a ese cuarto tan oscuro y cerrado.
¡Ese no, diosmio!, ese no necesita feng shui, necesita un exorcismo o un incendio o una explosión que mate todos estos años de acumular mala onda, ropa vieja, mouses y teclados, dividís, cassettes, cuadernos, más cuadernos, cartas, cartas y más cartas, teléfonos, televisores, videocasseteras que no funcionan, whitetrashes que no pegan, fotos de años ha, y tornillos, clavos, arandelas, cortinas que no se usan y recuerdos de mis ex más significativos de los que más vale no acordarse, así que, brújula querida, mejor quemo todo y a otra cosa, mariposa.

Después del incendio compré flores y adorné el... el... el... (no quise mencionar la palabra exacta por las dudas fuera yeta y las plantas no prendiesen) Cuestión que ahora hay fresias, pensamientos, margaritas de colores y una brújula feng shui enterrada como una batata, que más que brújula parecía una madre y una madre que aconseja es al ñudo que la compren, que la traigan a la casa, que se pone loca, loca y todo bicho que camina va a parar.

Archivado en: cuentos protopelotudos ideales para leer tomando un daikiri de durazno en la playa y oteando la línea del horizonte mientras suena red hot chilly pepers y uno se siente pletórico de juventud y dicha vacacional.

3.1.08

Vení que te refresco

RESACAS S.R.L.
¡Primer blog con aire acondicionado!



Así que ya sabés dónde pasar tu verano.



archivado en: trabajamos para brindarle cada día un servicio mejor