20.5.17

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Cualquier cosa que se piense con lógica puede ser
engañada por otra que se piense con la misma lógica. 

La forma más fácil de engañar a un robot enteramente
 lógico consiste en suministrarle 
la misma 
secuencia de estímulos una y otra vez 
hasta dejarlo encerrado en un círculo vicioso.  
Douglas Adams


Así las cosas, no más que una exigua luz que alumbra el bulldozer imperturbable de esta demolición anunciada. A gritos silenciosos como puñales de plástico que se doblan en el borde de una copa vacía de misterios.
En la borra se lee la opresión de ciertas noches escurridas sobre un mantel gastado, viejo, pegajoso.
Mientras tanto, las palabras se atragantan en la cúspide del ansia y es necesario que la mecha esté lo suficientemente húmeda como para que la chispa se apague un segundo antes de la explosión.
¿Qué cosa mejor se te ocurre hacer con tus alas resecas?¿El ardid de una soledad que no se negocia, el estandarte vanidoso que no admite sobornos ni favores inquietantes?

[Resultó que aquella ciudad que nos parecía perfecta para orientar nuestro breve paso se detuvo en un espacio limítrofe entre dos líneas de tiempo y ahora sólo es una postal sepia que agoniza sobre un mueble cubierto de polvo].

Así las cosas, apretamos los puños, hacemos caso omiso y cabeceamos una pelota inexistente; es que lo nuestro son otras habilidades:
Por ejemplo, la apatía.
Por ejemplo, la mordaza.
Por ejemplo, cuidarnos del germen de la remota ternura, no vaya a ser que algo nos conmueva y se nos venga encima algún abrazo.
Mientras tanto, soplar tanto humo como se pueda hasta cancelar la pérdida; soplar y hacer botellas vacías de sorpresas.
¿Qué harías si supieras que esa es la última boca que besarás en tu vida? ¿La besarías? ¿O es inimaginable que exista una posibilidad diferente a la que te sodomizaron?

[Entonces también las piernas son torpes, los pies llevan toneladas de plomo y el dolor se hace más agudo en el descanso de una escalera de sólo de diez peldaños: uno por cada amanecer distraído en sudores y lluvias].

Así las cosas, radicales. Todo o nada. A nadie le gusta perder y lo nuestro son otras capacidades:
Por ejemplo, quién se aguanta más.
Por ejemplo, quién no aguanta más.
Por ejemplo, quién es capaz de sostener la gran indiferencia con sólo dos dedos y una firme obstinación, no vaya a ser que se nos escapen un par de sonrisas irrecuperables.
Mientras tanto, la mesa está servida. Hay manjares deliciosos, hay licores espumantes, hay detalles exquisitos, pero está vacía de comensales.
¿Y si descendieras de tu inmensa telaraña, qué calamidad irreversible creés sobrevendría?¿Cuánto pensás que valdrá tu desventura, mañana, cuando la anestesia sea total e irremisible?

[Ahora es un espacio no disponible para carteles, sin embargo, seguimos pintando grafittis con nuestra sangre, olemos a frío y queremos sacarnos del bolsillo las piedras que nos pesan, aunque sean diamantes, aunque sepamos que son las últimas gemas del planeta].

Así las cosas, la junta médica receta avemarías y nos manda a dormir bien tempranito, nos prohíbe terminante que digamos, nos libera el gasto humano, nos exige un onanismo antiséptico, incoloro, analgésico. Marca campos en las pieles, nos prepara para una nueva demolición anunciada.
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