18.4.08

Tutiplén de repostería

—Era un niño tan, pero tan pequeñito que era el niño más pequeñito que había...
—¿Y qué le pasaba?
—Nada: era tan pero tan pequeñito que nunca le pasaba nada.
Enrique Symns

Sopa inglesa (bicho taladro)

Agujeritos perfectos en la madera de lo que fueron buenos tiempos. Y aserrín liviano cubriendo las baldosas de sus pretensiones. Creía que era un fantasma o un monstruo horrible el que habitaba sus terrores nocturnos.
Pero no, era el tic tic tic insistente y terco de un insecto que nunca duerme.


Isla flotante (castizoargento)

Por fin compraste un telefono blutut con tritronics y algorscriptums que hacen lucecitas ora amarillas, ora ciruela cuando te llama, en el primer caso, el tío Juan, en el segundo, una pesada que te la da con triquimisquis y reclamos lloricones que te dan por los cojones, pero aún así por educación le coges (la llamada), y por ahora todos tan contentos. Esas cosas pasan con las nuevas tecnologías. Te permiten cualquier tipo de escondidas y si no le coges, luego puedes decir que fue el radar, porque todo puede fallar, la falibilidad va de la mano de lo fálico, del no credit y la excusa para no cogerle.
Una buena es contar que estabas miando lo más campante y olvidaste que el aparatejo lo llevabas en el bolsillo trasero del pantalón y en menos que canta un gallo se te cayó al vater. Uh. Uh . ¡Uh! Le hubieras llamado al fontanero pero no tienes tu blutut, así que metiste la manito y le rescataste de los soruyos y los miados. Pero no funcionaba. Le secaste con el secador de pelo. Pero lo mismo no funcionó y ya, coño, ¿cómo ostias quieres que lo explique?
No es mal rollo. Es fatalidad.
Existe la posibilidad de retrotraerte en el tiempo o viajar por él, como Desmond, por ejemplo, y no vas y caes en 1974. No hay blutut ni nada deso. Hay ENTEL. Y un solo teléfono en el cacerío. De una maruja que lucra con la necesidad de comunicación de varias manzanas. El teléfono tiene candadito y a su lado hay una lata donde van las monedas. La maruja escucha tus conversaciones.
Casi todas son a ENTEL reclamando la línea que pediste hace seis años.
O sea. No es necesaria tanta comunicación para saber que, finalmente y bajo toda circunstancia estás solo y el teléfono solicitado no corresponde a un abonado en servicio.


Sfogliatella (el secreto de mi éxito)

Una lata con carbones encendidos, una cucharada de canela que sirve para pensar, una de azúcar, menta y unas piedritas de incienso. Deambulás por la casa diciendo las palabras mágicas: "vete de mí cuervo negro, vete ya, vete ya, no te quiero ver más, ni aquí ni allá"
Y se te abren los caminos.
Si no querés que el camino engorde, le ponés chuker.
Si no tenés menta, meté una DRF
Si no conseguís canela, probá con Pinky
Si el incienso sale caro reemplazalo por marihuana o aloe vera que te cura todo.

Yo probé las dos fórmulas y así me ves por la vida, dichosa y exultante.


Selva negra (yo soñaba)

Se llenó de hongos amarillos la última evidencia que quedó del árbol.
A la casa la pinté de colorines y no me preocupé por recuperar los libros, ni la música, creo no haber ganado nada en el balance, pero así fue cómo lo quise.
Yo soñaba. Eso fue lo que pasó.
Podría chamuyarte, decir, no me di cuenta, disculpame. Pero no, es que yo soñaba. De posta que creía que vendría la reina adrenalina a latigarme el corazón. Pero nada. Ella ausente, la tan puta repartiéndose en salivas de los otros. Acá nada. Pero nada de nada, te lo garanto.
Lo más cercano a una taquicardia fue la tarde que me pasé de rosca y el enfermero de la ambulancia me inyectó como tres cosas. No me acuerdo bien que eran pero sé que dormí una semana y desperté con siete huesos menos y una revistita evangelista.
A lo que iba y para tu información: se llenó de hongos amarillos. Esto sé que significa: despedida de estación o bien, el tren que no se decide a suicidarme. Hijo de puta, no quiere hacerse responsable. Es lo que digo: son todos muy cagones.

archivado en: tutiplenes todo dulce