31.7.03

Notas de Margarita Suárez, encontradas en un parripollo de Burzaco el 9 de febrero de 1962

El día en que cumplí 53 años, desperté con una claridad de pensamiento que realmente me sorprendió a mi misma. Entonces comencé a sentirme aburrida de razonar de una manera tan lúcida y decidí irme de viaje.
Elegir el sitio no fue fácil, pero como era un día de reflexiones perspicaces, empecé por los lugares más convencionales: Mar del Plata; Bariloche, Carlos Paz, Paris, Madrid, Checoslovaquia.
No podía elegir ninguno, hasta que, revisando un mapamundi que me había quedado de la época de la secundaria, di con Burkina Faso. Y hacia allí enfilé.
Al llegar a ese lugar, lo primero que me sorprendió fue encontrarme en África, cosa que para nada estaba en mis planes, porque en realidad soy una persona racista al extremo y ese continente, para mi es señal de animales salvajes y de negros parecidos a esos que bailan candombes en los corsos, o aquellos que vendían velas o agua o empanadas calientes para chuparse los dientes, en la época colonial; o, sin ir más lejos, a Michael Jackson, que por más que ahora se parezca a una ameba, a mi no me engaña porque lo conocí negro y para mi sigue siendo un negro de mierda, aunque baile bien y haya tenido un hijo con una enfermera gorda.
Pero, decía que lo que más me sorprendió, después de lo de África, fue que no había negros comunes, sino negros indios, como los de cuando llegó Pizarro o el mismo Américo Vespucio. Eso sí, grata sorpresa...¡Qué indios, mi dios!
Allí entendí porque Colón al llegar a América lo primero que hizo es hacerse trolo.
En Burkina Faso no había hoteles cinco estrellas como habían prometido en la agencia de viajes, sino chozas de adobe y paja como las de Santiago del Estero; ésas adonde se esconden las vinchucas asesinas.
Una tribu de Mooses divina me esperaba para la celebración de un rito de iniciación que pensé sería el de otro. Mi bautismo de viaje, yo lo había pasado muchos años atrás cuando me casé con un Oficial de Cubierta recibido en la Escuela de Marina Mercante e hicimos nuestro viaje de bodas en un barco petrolero que iba desde Comodoro Rivadavia hasta Bahía Blanca y, a pesar de que nunca entendí porque, si tan lejos del Ecuador estábamos, igual me bautizaron una veintena de marineros que no eran, precisamente Popeyes, ni mucho menos; pero igual no me quejé, porque estaba en mi luna de miel y todo era un gran jolgorio.
La cosa era que cuando uno tiene 53 años, casi todo lo que se parezca a un inicio o comienzo de algo; es de otros. Por eso, cuando la traductora oficial de los Mooses, (que, dicho sea de paso, se parecía bastante a Lindsay Wagner) me dijo que el rito iniciático era para mi... yo me puse chocha.
Ávida de aventuras y nuevas experiencias como estaba, con mi revista Reader's Digest bajo el brazo, me metí en la tienda más grande que había, guiada por mi intuición y el gran cartel luminoso que había en la puerta y rezaba: "Ritos de Iniciación: AQUÍ", junto a una graciosa flechita curvada que apuntaba hacia adentro.
Cuando entré allí me encontré con un sitio parecido al predio ferial de la Rural, durante la Feria del Libro, pero mejor, porque allí no te cobraban entrada. Había diferentes stands y uno podía elegir el que mejor le venía.
El problema fue que todos los carteles estaban escritos en mooseseño y Lindsay se había quedado afuera con la excusa de que a ella ya la habían iniciado y no se le estaba permitida la entrada.
Un poco desorbitada y confusa comencé a mirar a los promotores de los puestos. A decir verdad, casi todos estaban buenísimos. Los del stand Noicidrepatsil, tenían todos caras de gallegos guarros, pero negros; los de Sesalcedaidremirp parecían profesores de álgebra, pero negros. Del lugar llamado Senoicanapert salía un fuerte olor a pervinox.
Y del que tenía el cartel que decía: Sajerapedoibmacretni, se oían ruidos extraños; así que me detuve en el stand titulado Senoicalba, porque los negrazos parecían gente responsable. Y el nombre me sonó simpático.
Aunque uno se vaya a Las Toninas, no deja de estar viajando y nunca sabe bien que se va a encontrar. Pero lo que me pasó en Burkina Faso, seguro que en Gessel no me pasaba.
No más entrar me hicieron acostar en una camilla ginecológica. La realidad es que, y sobre todo viendo al negrito musculoso que me invitó a ponerme cómoda, la idea no me disgustó.
Tampoco me preocupé demasiado cuando me ataron las piernas a un potro dónde mis pies calzaban justos, dejándolas abiertas y en posición de parto. No le vino mal un poco de vida al aire libre a mi pobre sexo en desuso desde el fallecimiento de mi último esposo:Felipe Ríos, un cubano de lo más excitante y excitado. Tanto, que se murió de ardor, el pobrecito y tuvimos que comprarle un cajón a medida porque no había forma de disimular su estado.
Mientras esperaba las mil maravillas que los mooseseños me harían, apareció un médico, o al menos eso parecía a juzgar por su guardapolvo celeste, su birrete, su barbijo y el estetoscopio pendiéndole del cuello.
Me extrañó que fuese blanco. Mucho tiempo después supe que era paquistaní, pero de madre eslava. Esas cosas de refugiados y ostias que no se alcanzan a comprender en el mundo civilizado donde, la vida pasa por el canal "Infinito". La verdad es que no nos enteramos de nada, hasta que no decidimos viajar por el mundo.
El paquistaní, tenía adheridas a su cuerpo varias toneladas de explosivos plásticos y un cartel que decía algo que no entendí porque estaba escrito en árabe fundamentalista; aunque presumí, porque la lucidez todavía me duraba, que sería algo así como: "quedate en el molde que soy un kamikaze y en la primera de cambio me explosiono , y conmigo vos..."
Así que; me quedé bien tranquilita y con la concha al aire.
La ablación de mi clítoris (que, no es porque fuera mío, pero hasta esos días lo había cuidado bastante y con orgullo podía decir, estaba en muy buen estado) no fue lo que más me jodió, ya que, realmente, el pobre tampoco me venía resultando demasiado útil desde hacía un tiempo, exactamente seis meses, en que a Colita, mi gran danés de toda la vida se le había quemado la lengua con una brasa de carbón de un asado que hicimos en conmemoración del 25 de Mayo, y el perro, que estaba medio ciego y medio pelotudo se creyó que era un chorizo y se lo masticó como el mejor faquir del universo.
Lo que más me molestó es que a unos metros de mi, había otra camilla donde un negrazo de proporciones desmesuradas reposaba tranquilamente esperando el momento en que le abrieran el cráneo y le implantaran mi clítoris en su cerebro.
Hace casi dos años que vivo en Burkina Faso rodeada de negros maricones y felices. Alguna razón que desconozco, porque aquí no hay ningún sicólogo argentino, ni ningún manosanta boliviano que me la devele, hizo que no haya podido irme.
Lo cierto es que, cuando comencé a aburrirme de la apacible vida mooseseña, me convertí en hombre...y en negro.
Estoy muy ansioso esperando el turno de mi operación. Al fin tendré un clítoris en el cerebro y conseguiré múltiples orgasmos con cada uno de los pensamientos que se pongan en contacto, a través de dendritas y axones, con él.
Dicen que mañana llega una turista irlandesa muy parecida a Linda Carter.
Ojalá me toque el suyo.

30.7.03

Subasta de pólipos en su tinta

Este cuadro lo pinté hace como cuatro años. Sigue siendo mi preferido, pero igual lo vendo. Así que comprámelo. Va a quedar muy bonito en la pared de tu chimenea, o en tu kichinet.
Es agradable, es conceptual, es una obra maestra del arte contemporáneo. Así que comprámelo. Su técnica es excelente, sus dimensiones acordes a espacios amplios, sus poderes curativos, sin igual. Es muy barato. Así que comprámelo.
Este cuadro es lo que VOS estás necesitando.


For sale

Poema protopelotudo II

Oda a las papas fritas

En la orilla de una tarde que se agota,
hay visiones que sospecho ya infinitas
y al recuerdo se me vienen papas fritas,
que remiten a mis días con Carlota

Tan tiernas como la añorada infancia,
los momentos, tan sublimes del deleite,
de las papas crepitando en el aceite,
aún ahora yo percibo esa fragancia.

Temporadas de KungFú y de Guanchankein
y esas tardes de domingo en el mercado.
Los placeres se han quedado en el pasado
Hoy yo como papas fritas de Mc Kein.

29.7.03

Un mundo feliz

"Me siento como un esperma esperando en un tubo de ensayo"
(Estopa)


Viendo las fotos de Louise Brown el día de su 25º cumpleaños, junto a Alastair MacDonal, (primer varon de probeta) y El Dr. Edwards, que fue el que puso el coso y los cositos en el tubito; me da por pensar en dos cosas:
1. La ciencia a veces es muy cruel.
2. Ambos probeto's pipol son sospechosamente parecidos al doctor.
No sé, pero pa' mi que ahí hubo tongo.


Collage promediando el poxirán

¿Y cómo ir cuando no quedan islas para naufragar? La sangre en el ojo por cien mangos. Asesinato en masa. Cruz Caravaca.
Caravanas. Fasos. Missing you. Post Scriptum nombrando todo lo que se asangucha. Pais donde los sabios se retiran del agravio de buscar labios que sacan de quicio.Tantísimo frío hace que se detengan todas las onomatopeyas.Una barbie drogada. Chuck Palahniuk. Asfixia. Incandescencia del albor. De nadie es el camino que no mira hacia atrás, dónde se desangran las estatuas de sal. Caracoles muertos. Baba verde con burbujas tóxicas. Té de limón. Horacio Quiroga. Nah te debo, nah te pio. Jaques Brel. No, no puedo enamorarme de tí. Sortija dorada, sortilegio fatal. Mentiras que ganan juicios tan sumarios que envilecen el cristal de los acuarios. Marlboro box. Tous les ouvliès. Viene el cuco y te come. Viene el cuco y te come. Viene el cuco y te come. Pis de gato.Tristeza no tein fin felicidade sim. Fumata blanca. Unitarios y federales. Aquellas sombras del camino azul, ¿dónde están?. Tostada torquemada. Algo nuevo, algo viejo, algo azul... Si ya estás en la azotea, ¡salta!. Musukeiras. Oh, my darling, clean to me. Universo antes de estallar. Amor exacerbado. Amor cuántico. Las ganas de llorar. Mate con Andresito. Y si me dejas yo te canto una bossa nova y no te voy a dejar ni un minuto sola. Jaque mate. Agüita ser. Marihuana. Caspa tropical. Cuando más alto trepa el monito, así la cosa el culo más se le ve. Las ganas de matar. Ingresando al noveno día. No va a ser fácil. Me bajo en la próxima.

26.7.03

El medio mundo del Juez Marotto

No es simple catalogar algunos sentimientos, pero, tal vez la forma más acertada sea dividirlos según sus chacras.
La chacra uno es la de los lindos
La chacra dos es la de los feos
La chacra tres es la de los ardientes.
Y todo lo demás, a papelera de reciclaje, porque no importa en lo más mínimo.
Mis teorías siempre son reduccionistas. Y es lo mejor. Si no preguntale a Laurie Anderson. Te lo dice bien clarito con eso de ¿Quién es más macho? O en la otra, esa que dice: tic tic tic tic, tan. tic tic tic tic, tan.
A veces se tarda, pero finalmente todos lo entienden y ese es el punto de partida para el bon vivant. ¿O no?

ps: todo lo que dije fue cierto. Y sigue siéndolo.

25.7.03

Poema protopelotudo 1

Mi vecina evangelista,
me ha dicho que dios es bueno
Me ha prestado una revista
y un CD. de Brian Eno.

El tipo es minimalista,
al menos, eso yo creo.
Mi vecina evangelista
Me ha dicho: pecar es feo.

Mi vecina evangelista,
me está rompiendo los huevos.
Visitaré a mi analista
buscaré un destino nuevo.

El Licenciado es freudiano
y me invita a su diván
me olvido del quedirán
y acepto que meta mano.

Mi vecina evangelista
es como un cruel fantasma
no tengo ya quien me asista
en mis ataques de asma.

Cuando voy al hospital
Me la encuentro muy sonriente
ha venido a visitar
a uno de sus parientes

Mi vecina no me engaña
me persigue donde vaya
Y yo, que tengo mis mañas
un día paso la raya

Me decido a asesinarla,
mediante un rito pagano
Mi vecina se desangra
y pide ayuda a mi hermano

Los hermanos sean unidos
Bien lo dijo José Hernández
El también está podrido
y hace lo que yo mande.

Mi vecina evangelista
ya tiene el rostro muy serio
Me pongo a escribir la lista
de invitados al sepelio.

Derecho, por la autopista
se eleva alto, hacia el cielo,
mi vecina evangelista,
al son de Azucar Moreno.

24.7.03

El fratacho de Buonarotti era coreano.

Sep... como te venía diciendo: yo soy desas bichas que creen fervientemente que la cosa así facilonga no tiene gracia, por eso, en lugar de ir al Disco de la otra cuadra, cuando necesito productos Bells, me tomo el Urquiza y el bondi y me voy al de Belgrano, que es más caro, pero más lejos.
O decido dejar de pegarle al trago en lugar de recostarme a morir feliz. O, en lugar de ennoviarme con un soltero, profesional, sin vicios, rubio y apantallado por la solaridad, me engayolo con un casado como seis veces, con hijos por todo el planeta, pobre, ciclotímico y morochazo. O cuando elijo una película de mi selecta videoteca, para despejarme, no agarro "Duro de matar 1", sino Z00, de Greenaway.
O, lo que es peor: no me decido nunca a cambiar este nefasto y despreciable sistema de comentarios que he dado en llamar "cariñosamente" Eneatonto , y que me consume los nervios diariamente, minuto a minuto, se mete entre mis sueños para convertirlos en la peor de las pesadillas, me defenestra la esperanza, me castiga, espanta a mis amiguitos comentadores, asesina mi ilusión y no da, loco, no da ni ahí.
Pero soy una jodida, de las que creen que lo que cuesta vale.
Lo mismo, como creo en el amor universal al prójimo y eso de no cagar al mismo, y, además he notado (no, sin cierto beneplácito), que en alguna parte, la hinchada canta su dolor, capaz mañana cambio de idea y lo cambio por otro menos, igual o más anabolizado que éste.
¿Sugerencias?

22.7.03

Puede parecer una especie de milagro, pero no lo es.
Aldito escribió el capítulo 12 de sus aventuras.
Maricón el último

21.7.03

Fábula del artista de Tijuana


No era Malva, era Malba y tenía nombre de museo, aunque no era museo, sino ser humano. De todos modos nadie parecía comprenderlo y cada uno que se cruzaba en su camino le preguntaba sobre horarios, visitas guiadas y precios de tickets. Incluso, había varios que la obligaban a sentarse en el banco de la Plaza de los dos Congresos a charlar sobre arte rupestre o neo-realismo húngaro.
Malba, luego de mucho pensar en su futuro y el fin que el destino había signado para su vida, se dedicó al body-art y empezó a ponerse en pelotas ante grandes auditorios, mientras, en off un locutor recibido en el COSAL, contaba la historia de El Greco, de Brueghel o de Federico Klem.
El negocio no dejaba grandes dividendos, así que las siguientes funciones, Malba comenzó a dejarse recorrer.
De todas maneras, los amantes del arte, se iban bufando por lo caro del precio de la entrada y siempre salían de Malba, protestando por alguna cosa. "Que el cuadro está torcido, que eso no es arte, que aquella instalación estaba mal iluminada, que no entendí una mierda y que esto y que lo otro".
Entonces Malba tomó una decisión importante. Se cambió el nombre y empezó a hacerse llamar Alto Shopping Palermo.
Y comenzó a irle considerablemente mejor.

MORALEJA: el remisse no da ni para pucherear.
Conclusiones ergonómicas.

En esos momentos en que el estómago hace crunchi crunchi y dejaste correr toda el agua d'alibour, te levantaste y no encontraste la carta pokémon, la pequeña seña más o menos piadosa, la esperanza de mejoras importantes, lo mejor es ponerse un escarpín y salir a recorrer lugares que nunca hayas pisado.
O sea. Que a partir de este momento empieza el horario de protección al transeúnte lastimado por aerosoles dramáticos.
Es decir, que hay que cuidarse un poco, che. O, por lo menos hacer algo bien bonito como para que luego digan los quías que el finado, después de todo era bueno.
Pensar en que, aunque futuro no hay, el tiempo se empecina en masacrar luciérnagas.
Y si él no llama más, si el hígado se rompe, si la molleja enloquece, si la transaminasa no factorea, si tu vecina te odia, si aparecen los malos sueños, si las pelis de terror son todas terriblemente malas, si no te dan la mísera oportunidad de retractarte o de coleccionar errores, capaz que es mejor.
Entonces, se trata de alejar del alcance de niños y abejorros, la botella de ferné y la naftalina.
O algo más o menos así.

19.7.03

Aquí había otra cosa, pero ando de limpieza.
Y lo barrí.
Anagramame el coso (sólo para matemáticos)

Desarreglo post, mar, sal:
Edad extremista o año.

17.7.03

Bienvenido al purgatorio


"Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan:
Escapan serafines y soldados de satán:
Cierro los ojos y el mundo muere.(...)"
Sylvia Plath




Vaso frágil de un minuto
dónde los huecos se llenan de papeles retorcidos
Se ha hecho tarde.
El frío, ese gran explorador de las miserias
declaró su entrada punzante en la llaga.
No hay modo de adormecerla, no hay placebo,
sólo resta echar vinagre y contener respiraciones.

Dios lleva un frasco de líquido verdoso
sabe a pregunta retórica, sabe a engaño.
Extraño es el contrasentido
de perder la fe que nunca hemos tenido.

Bienvenido, hermano, sentate acá, a mi lado.
Veremos la película adonde los buenos
se someten a hemodiálisis, o son
tan insulino-dependientes que le dan asco
a los ángeles y a los súcubos hambrientos.

Dejá tu segundo en un costado,
acompañame a adivinar imágenes que duelan como soles
que cuenten la patética historia del látigo,
la empalizada del odio de los otros,
o la breve confusión de una caricia adúltera,
curiosa e insistente en continuado.

Círculo hermético, aburrido como el ruido,
del chasquido de disparos que al fin darán contigo,
conmigo y los parias de esta sala mal iluminada.
Acercate, amigo, aquí he guardado un sitio
dónde puedas entregarte al absurdo en tecnicolor.

Está por empezar la parte divertida,
ésa, en que la corrupción se cristaliza
y los deseos son simples expresiones,
que dicen, finalmente"no hay escape".

15.7.03

Akrostikame el bajón

Tramontina afilada
Ribotrin
Islas aislantes
Supurante
Tontoelculo
El último orejón del tarro.

11.7.03

El juego de la cornucopia

Consta de varios pasos a seguir:

1. Dos personas (no importan la raza ni la condición social, política o física) se agrupan alrededor del Ala Este de la cornucopia y cantan al unísono una que sepamos todos

2. Una pareja heterosexual, munida de una mascota, tal como un canguro, un kohala o un tucán, da vueltas alrededor de la cornucopia hasta llegar a la Base 3. Ahí, el machito menea el rabo y batea una pelota que se le lanzó desde el Ala Este un rato antes.

3. Una serie de telemarketes rubias, con bragas de encajes visfluminosos y pechos a la sanfazón, hacen el recuento de votos telefónicos de $3 + IVA, que dilucidarán, en definitiva, quién sale del juego y quién se queda.

4. Intervalo para comer sanguchitos de pepinillos y leverBush con pan 3 cereales diet Bimbo. (o escala técnica)

5. Aparece Mónica Limp Bisquit y entrega el sobre a Narosky, el escrinabo.

6. El escrinabo dice: "Si te cortás la pata en la playa con un vidrio enfermado, no seas turro y tiralo en la papelera correspondiente que puso la Municipalidad, ahí: ---->(cartel que reza "AQUÍ")

7. Todos los participantes deben salir corriendo a gran velocidad a la Base Pentium 5 que es el sitio dónde se encuentra el símil cinturón ecológico, sitio donde previamente Rubén Peuchele enterró su cremallera de alcanfor.

8. Una pareja homosexual (no importa la tipología, ni la edad ni la ocupación, excepto que sean licenciados en puericultura o doctores honoris causa de algo, óbice descalificatorio automático), inmediatamente debe buscar la bocha y lanzar en dirección al ala Oeste de la Cornucopia.

9. En el Ala Oeste se debe instalar un especialista en control de calidad de armas termonucleares, o en su defecto un origamista diplomado, quien deberá colocar un aro de básquet sucedáneo, adonde la bocha debe entrar, indefectiblemente.

10.
# Cada encestada vale 10 puntos.
# Cada bateada en su justa medida vale 10 puntos
# Cada enano que logre saltar la bayaspirina vale 10 puntos.
# Cada toqueteo soéz entre participantes, sean del estado civil que sean, resta 5 puntos
# Cada canción que desconozca Nito Mestre o alguno del resto de los jugadores resta 100 puntos
# Cada participante de River o de Boca, o de Bisbal, resta 9 puntos y dos fechas de suspensión + una fecha haciendo banco.
# Cada uno de los de Racing o El Gallo de Morón o Robert Fripp gana todo.

.................................................................................................................


Oia. Según eneatonto, éste es un post undefined. Igual metanlen que capáz hay suertecilla.

*Eneatonto miente. No hay un coso solo. Hay muchos*

10.7.03

Time is time

Estos señores de Bravenet andan medio desubicados de la realidad temporal. Tanto, que incluso me hacen dudar de mi existencia.
Lo mismo, búsquedas de este tipo, me reconcilian con la vida.
Veo que mi negocio en el ramo de productos de auto-ayuda, ya comienza a rendir sus frutos.


8December 31, 1969, 4:00 pm PST0.0.0.0 Windows NT Explorer 6.0
Referrer: http://www.google.com.co/search?q=Los 100 Secretos de la Gente feliz


Y, a propósito de nada: un cuentito de Purranki

LAS CARNE Y HUESO Y UN MINUTO DE PELLEJO

A.F. Monserga se compró un reloj especial para poder entender el tiempo subjetivo. A una hora determinada le decía 'casi la hora de comer'. A otra hora le decía 'es temprano' y si se preguntaba cuánto faltaba para que llegara el autobus invariablemente le contestaba 'un ratito'. Con esa información era feliz. El problema lo tenía con las preguntas de tipo más existencial pues al parecer este modelo de reloj no funciona del todo bien con esos rollos y contesta siempre 'es demasiado tarde ya'.


Y, siguiendo con el tema, quiero compartir con ustedes, este alegato estremecedor.

Simulador de várices

Todo tiende a empeorar y no hay brújulas ni puercoespines ni básculas que te marquen el rumbo a seguir.
Habría que tener cerca, siempre a mano una bitácora con señales de tránsito. También un siquiatra poket, un porro armado y un arma medieval para defenderse de las alimañas, de los rompecorazones, del cuco, de los policías y de las varicelas crónicas.
Afratachada. Todo tiende a abismarse. No hay justicia, me digo, me repito: necesito dinero para escapar, necesito trabajo para no pensar en levíticos que se comen los ojos de los desheredados. Un laburo de data entry, por ejemplo. O de telemarketer. O de odalisca para despedidas de solteros. Pero algo y YA.
Amortajada. Todo tiende a la espesura. Los dálmatas me odian y no sé porque se me malinterpreta. Cada uno de los colores que recortan este almanaque desquiciado son ficticios. Una gran mentira. Irrecuperable.
Cuando sea grande lo primero que haré es un recuento de glóbulos. Uno a uno voy a recontarlos. Capaz son 17. Eso estaría bien.

Recomendación ultra importante: No asambayonarse.

8.7.03

¡Llame ya! (un relato para refleCsionar bocha y media)

Todo comenzó cuando Juan Níspero llamó a Sprayette.
Había visto una publicidad dónde el ídolo de su juventud, Eric Estrada, mostraba como se podía cortar la cáscara de una naranja toda entera, con un artefacto muy sofisticado lamado "Globalicer-fat Standar-oil."
Como él no entendía nada de inglés puertoriqueño y siempre había querido saber si era cierto eso de que al tirar hacia atrás una cáscara de naranja toda entera, se formaba la inicial de la persona que lo estaba amando en ese momento, marcó el 4992-2999.
Además, Juan Níspero era de esos que creían que nada era casual en la vida, seguramente la comunión Poncharello + cáscara de naranja cortada toda entera, cayendo y formando la inicial "A" sólo podrían decir una cosa: que Ana Freixenet estaba enamorada de él.
Entonces llamó antes de los diez anteriores que se llevarían, si "llame ya", un bonus track que consistía en una fotocopia de una foto que Nikki Lauda se había sacado comiendo chizitos de Kellog's, poco antes de morir carbonizado.
Juan Níspero pagó con la tarjeta de crédito número 567 342 568, vencimiento 2004 y código de seguridad 3098 y se sentó en el sillón que había heredado de su abuelo Al Zheimer, a esperar que Ana llegase y lo amara por toda la eternidad, que, en el caso de Juan no era muy amplia, ya que padecía de cáncer de páncreas y su oncólogo le había dicho que le quedaban exactamente 144 días de vida. Pero Juan Níspero queria vivirlos con todo. Y por eso llamó a Sprayette.

Al día siguiente sonó el timbre.
Juan Níspero se levantó del sillón, excitado con la idea de que llegara tan pronto el envío de su "Globalicer-fat-Standar-oil.". Pero no, era el sodero pidiéndole que le pagara los sifones atrasados. Los pagó con ticket canasta que le habían quedado de antes de quedarse sin el empleo de archivista de boletas de Loteriva y, aunque los tickets estaban vencidos; el sodero ni cuenta se dió. Como, últimamente nadie le pagaba las deudas, se fue a su casa muy feliz y le pidió a su mujer que abriera la damajuana de Parrales de Chilecito que había quedado del cumpleaños de la hija menor, para festejar.

Al otro día sonó el timbre.
Juan Níspero, antes de atender se puso colonia Ambré de Latour, se peinó la pelada y, cuando fue a atender, ya no había nadie, sin embargo tuvo la precaución de mirar en el buzón y allí había una nota que decía: "No por mucho madrugar, se amanece más temprano"
Se quedó un rato pensando en el significado y el significante, y como no consiguió entender, lo llamo a su amigo Verbo Rágio (uno que había estudiado Letras en la UBA) quien, le dió un gran consejo: - Juan, leete algún libro de Sassure y seguro que ahí encontrás la respuesta a tus inquietudes (le dijo y cortó porque se tenía que ir al dentista)

Como Juan Níspero, en su casa no tenía ningún libro de casi nadie, y mucho menos de semiología, se agarró uno que había quedado en la cómoda desde hacía un tiempo. Era, más que un libro una edición casera de "Dios es tu amigo" que una vez dos chicas vestidas con trajecitos sastre beiges le habían dejado.
Y Juan Níspero se lo leyó en un rato.

A la semana siguiente sonó el timbre.
Juan estaba lavando sus zapatillas Flecha azules, pero llegó a la puerta a tiempo. Allí estaba una señora regordeta pero bastante apetecible y con ganas de hablar durante mucho tiempo. Juan la atendió con simpatía, la hizo pasar y le convidó con jugo de frutas tropicales Tonga. La mujer le regaló varios libros y se fué.

Cuatro días después sonó el timbre. El tipo que tocó llevaba un paquete de Sprayette y un uniforme de color violeta. Volvió a apretar el botón, pero Juan Níspero no salió a atender jamás.
En cambio apareció la vecina de media cuadra diciendo: - ¡Muchacho! ¡Muchacho! No hay nadie.... el señor que vivía allí se fue a predicar el evangelio a Curuzú-Cuatiá y no creo que vuelva. Pero deme a mi el paquete que yo se lo guardo...
- De ninguna manera, señora. (respondió el tipo vestido de violeta) ...de este envío tengo que rendir cuentas y, fíjese, que todavía no me han efectivizado en la empresa y con los tiempos que corren...ustéd ya sabe...
- Claro, m'ijo, yo lo entiendo, disculpe usted. Lo mismo le pasó a la Rota, mi nieta de mi hija del medio que se quedo sin em... (la vieja se quedó hablando sola mientras el tipo subía a la combi de PATO, diciéndose, para sí mismo: - ¿qué tendrá este paquetito?)
El chofer, mientras tanto le contó cuestiones reveladoras: "que si el paquete no se pudo entregar por muerte o ausencia definitiva; con solo escrachar una firma era suficiente; que si lo que había adentro era muy valioso iban a medias y que patapín y que patapán..."
Pero José Tuna, (que así era como se llamaba el tipo vestido de violeta) no estaba dispuesto a compartir el botín.

En el cruce de Emilio Castro con Av.Trabucco, aprovechando la maniobra del chofer, que era manco del brazo derecho y le costaba muchísimo doblar, José Tuna le clavó en el corazón, un tenedor que se había choreado, horas antes del bar La Chauchita, y el manco se murió en el acto. José bajó de la combi en movimiento, momentos antes de que estrellara contra un puesto de flores, con el paquete en su mano, se tomó el 39, que pasaba a dos cuadras y llegó a su casa.

La madre de José estaba esperándolo con el puchero, pero él no tenía ganas de comer y se fue a su habitación. La madre se ofendió (era una mina medio jodida).

Cuando José Tuna vió el "Globalicer-fat-Standar-oil.", lo primero que hizo fue ir a la heladera a buscar una naranja. Y no había.

Así que se tomó el 133 y se fué para Gaona, donde solía haber grandes puestos de verduras y frutas abiertos las 24 horas. Encontró uno. Pero el dueño estaba durmiendo y no lo atendió.
Entonces se robó una naranja y volvió a tomar el 133 hasta su casa, sintiéndose culpable porque era la primera vez, en su vida que robaba.
Llegó a su casa, cortó la cáscara de naranja toda entera, con su "Globalicer-fat Standar-oil.", la arrojó hacia atrás y pudo ver con profunda emoción, que se había formado con ella, la letra "A"

Al día siguiente sonó el timbre.
La madre de Juan Tuna atendió a una señorita llamada Ana Freixenet y la hizo pasar a la sala. La señorita no esperó demasiado y se metió en la habitación donde José Tuna dormía. Lo despertó con una caricia, diciéndole al oído: - Aqui estoy. Hace varios días que te estoy amando.


6.7.03

John Travolta

Es más o menos así: como un piquete de ojos, como una manta ardiendo, como un perifolio atontado, como un mail-bombing, como un frasco de cicuta, como caca blanda, como cerveza caliente, como aspirinetas vencidas, como Burt Lancaster, como la sensación inacabada de espectorar fernés, como moco de pavo, como lo que no es poco, como gallinitas de azúcar con bichos adentro que son como larvas, pero no; como un punto y coma mal, como impresoras fiscales que te amenazan por teléfono, como estar lejos tuyo, como polenta, como olor a coliflor hervido, como no tener dientes, como desgracias odinarias, como alzheimer, como veneno para mangostas, como lágrima de camello.
Es más o menos así, este sábado del orto.

4.7.03

La baba en el cetro de Ión

(Capítulo I)

Hubo un día en que las caléndulas florecieron en sitios insospechados, los penachos se encabritaron y no hubo tisana ni mondadiente rebarbado conque darles.
Ese día, justamente, Amelio decidió que su vida no iba a ser ameboidal, sino algo grosso, trascendente, sublime.
Compró Nutrasweet y se inscribió en un gimnasio de la calle Grito de Ascencio, con el fin de lograr el valor y la fortaleza necesarias para lograr los fines determinados.
Al mes siguiente, a fuerza de dieta líquida y fierros, consiguió adelgazar varias libras. Se sintió fuerte, atractivo y poderoso como para elaborar un plan sesudamente meditado.
A la siguiente semana, lo puso en práctica, en lo que sería (lamentablemente para sus allegados), el comienzo del fin.


(Capítulo II)

Como suele suceder en cualquier historia que pretenda dejar algún tipo de enseñanza aleccionadora, contamos aquí con los ingredientes necesarios para ello.
1. Un perdedor decidido a salirse de un destino gris y mediocre
2. Un comienzo prometedor basado en un minucioso estudio del argumento a desarrollar
3. Acciones inmediatas que conlleven a un feliz o acertado descelance.
4. Efectos especiales
5. Buen manejo del suspenso y la intriga, condimento infaltable para hacer llevadero este relato verdaderamente apasionante.

Todo esto podrá verse plasmado con creces (aunque en su justa medida), en el próximo capítulo, dónde se develarán las verdaderas intenciones de Amelio y se palpitarán, junto a él, aventuras emocionantes que mantendrán al lector pegado a su butaca sensoround, durante horas... muchas.


(Capítulo III)

Cada una de las personas nacidas en este planeta están predeterminadas a un destino de grandeza. El que esto suceda o no, no es obra de la casualidad sino de la causalidad, le dijo a Amelio, aquella tarde, Laura I-Ching, una pitonisa del Once que, no sólo no era pitonisa sino que además practicaba la medicina ilegal curando de palabra problemas de melancolía pertinaz.
Amelio, entonces supo que debía construir su futuro por sí mismo, sólo debía encontrar el rumbo a seguir, era cuestión de tiempo y el éxito estaba asegurado.
Tiempo le llevó elucubrar el plan para una vida de gloria. Tiempo más le llevó hacer que ese plan fuese viable y simple, ya que, Amelio no contaba con los medios ni materiales, ni espirituales ni intelectuales como para pensar en secuencias más complejas que la de hacer una tostada y untarla con manteca para luego deglutirla.
Pero no fue tiempo en vano. El plan fue perfecto.
Constaba de tres fases:
a) Triunfaría en algo a definir
b) Se compraría una Cherokee, se casaría con alguien y formaría un hogar.
c) Disfrutaría del éxito en familia.

Tiempo le llevó saber cuál sería la fuente de su gloria, más no fue tiempo perdido.
Ese día en que las caléndulas endulzaban la tarde con el tenue fragor del perfume a óleo calcáreo, ése día Amelio lo supo y fue allí donde comenzó la gran carrera que (lamentablemente para sus allegados y lectores de ahora), no llegaría a buen puerto.


(Capítulo IV)

Y luego de la tarde en que las caléndulas ofrecían todo su menjunje, llegó la noche con su quietud y silencio. Amelio, tuvo la extraña sensación de que su próximo sueño sería revelador, marcaría un hito en su historia mediocre y vana.
aquellos años de infortunio creativo, de sinsabor circunflexo, estaban llegando a su fin.
Como en una cinta moebiuzada, se vió frente a una zona riesgosa, la incertidumbre y la extraña premonición: al despertar ya no sería el mismo.
El sueño le daría la clave como si de llaves mágicas que abrieran las puertas a todo lo inefable, se tratase.
Y Amelio soñó. Soñó con un sendero de arbustos enmarañados, con tinajas de barro repletas de aceitunas, con una fábrica de ukeleles, con una canción cuya letra era: "Vamos al campo a ver como sale el sol, buen vino dulce, montañas de miel, desoxidémonos para crecer...", con una bella mexicana llamada Asakhira y con un bibalvo que le reclamaba un premio por puntualidad y presentismo que "supuestamente", él le adeudaba.
Despertó sudoroso, emocionado y feliz. Se dijo a sí mismo: ¡Eureka!



(Capítulo final)


En la ducha siempre ocurren las ideas más brillantes, sin embargo a Amelio eso no le pasaba.
Terminó de afeitarse y se dirigió a la cocina con el fin de prepararse un suculento desayuno que consistía en: jugo de naranja, café con leche descremada y cuatro medialunas de grasa untadas con mermelada de zapallo.
Miró su reloj y pensó: "se me hace tarde, en lugar de caminar voy a tener que tomar el subte."
Eso hizo. Bajó en Callao, compró una bananita Dolca en el kiosco de siempre y entró al edificio donde estaba la oficina en la que trabajaba.
A las seis de la tarde, cansado, apagó la computadora y se restregó las manos.
Antes de volver a su casa pasó por Coto y compró un bife de chorizo, algunas verduras y papel higiénico.
Luego de la cena, prendió la tele y vió "La peluquería de Don Mateo"
Después se fue a dormir.

FIN

2.7.03

Requiem

Hace poco menos de tres años, andaba por el mundillo roquense haciendo notejas para una revista eléctrica pedorra por demás. Fué en el primer "otoño pop" que la conocí. Particularmente no me entusiasmaba demasiado ver su recital, pero, comparado con tener que soportar a la "positiva" cretina, fea y patétia Erica García disfrazada de abejita, élla era como un rayo de sol en un amanecer resacoso.
Recuerdo que había muchos grupetes, que todo era larguísimo. Tres días de recitales, nadie me había hecho la gamba y estaba cansada.
Mi bunker era uno de los barcitos. El del primer piso de Museum, (una antigua ferretería de Buenos Aires reciclada en el más hermoso lugar de fiestas que conocí), donde ya me había hecho amiga del barman quién, cervezas de garrón y charla me ayudo a pasar el tiempo.
En eso estaba cuando se acercaron al bar. Ella y Guillermo Picolini, el cantante y mentor de Venus (Sí, el de Los toreros muertos Y Pachuco Cadáver), un demente que me dejó totalmente alucinada con su verborragia y delirio new wave psicodélico mezcla punk. Y ella ahí, escuchando las preguntas boludas que yo hacía.
Era el turno de Bochatón en el escenario. Tenía que bajar a hacer fotos, pero antes de eso manifesté mi interés por conocerlo.
- Yo te lo presento, dijo ella, cuando termine todo venite al camarín.
A partir de ese momento empecé a quererla. Recuerdo algunas cosas de su show, horas más tarde. La austeridad y humildad escénica, la compañía del gran guitarrista Kabusacki, la emotiva versión de Ah! te vi entre las luces de Charly, y el bellísimo cover de Quiero estar entre tus cosas (tema de Melero) a dúo con Bochatón nuevamente en escena.
En el camarín volví a corroborar que, además de una grossa, era una mina de palabra.
Hace unos días, A María Gabriela Epumer le falló el bobo y fué.
Y la verdad es que me dió mucha pena, porque la muerte es una mierda, pero en algunos casos más que en otros.


1.7.03

Fecha de caducidad al dorso del espinal

Hay una Estación de Servicio y un cartel que dice: "Aspire
por $ 1"
Un día fuí y aspiré a ser profesora de danzas contemporáneas.
No se me cumplió.
Otra vez aspiré a ser feliz. El mismo día pedí un pancho y era de microondas.
Me puse de malhumor.
El siguiente intento fue aspirar a convertirme en abeja y libar amapolas.
No hubo manera.

Me estafaron. Desde entonces estoy reclamando que me devuelvan mis monedas.

El encargado me explica que el servicio se cumplió a la perfección en el momento en que aspiré a algo.
Yo creo que hay alguna cosa que estaba escrita en la letra chica y no ví.
El me dice que, tal vez se trate de un error de interpretaciones, o un error de cachet, que si quiero me queje a lealtad comercial y no sé cuantas otras cosas más.

Y eso es lo que voy a hacer mañana. O un día de estos.